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fantasía VIII. Barbacoa




La perra hoy está nerviosa. Ha cumplido todas las instrucciones impuestas por su Amo a rajatabla. Lleva una semana dedicada a su cuerpo: Peluquería, depilación integral, manicura, pedicura y depuración interna. 

Y ahí estaba, frente a la puerta de un chalet desconocido, bajándose nerviosa la falda que su Amo ha elegido para ella. Demasiado corta para no llevar bragas. 

En su reloj marcan exactamente las cinco y media, así que llama al timbre y espera a que le abran. Tras unos segundos escucha reír a su Amo tras la puerta hablando con más personas mientras se acerca a abrir.

- Buenas tardes, puta. Puntual, como me gusta a mí.

Instintivamente la perra baja la vista al suelo, sonríe y le presenta la correa. El Amo se la coloca en el cuello y la hace pasar al jardín de la entrada del chalet. La lleva de la correa por el camino de pizarra hasta el jardín trasero, donde la gente ríe y charla despreocupada. No pasan de la decena, calcula ella viendo los pies que se le cruzan. El olor a brasas y a carne asada la pone en situación.

El Amo busca con la mirada a alguien, cuando lo encuentra sonríe.

- Carlos!! - Grita divertido - Te traje un regalito para merendar.

- No me jodas... ¿En serio? - Carlos se acerca a la perra, que sigue con la mirada dirigida al suelo - Es... lo que creo que es??? Buah, chaval, gracias, compañero - Abraza efusivo a José Ángel.

- Un placer. Feliz cumpleaños, cabrón - El Amo le pasa la correa a su colega, orgulloso. Muchos años de compañeros de trabajo y muchos favores que quiere saldar con aquel presente. 

- Joder... una piñata humana... me encanta.

La perra traga saliva. Una piñata... ?

- Dónde la colgamos... A ver, en el porche hay unas buenas vigas, traigo los anclajes y las cuerdas y lo vamos mirando?

- Bien, te la preparo mientras.

El Amo lleva a la perra al porche y coloca una mesa bajo la viga central, chasquea los dedos y ésta se sube obediente colocándose a cuatro patas. 

La gente curiosa va acercándose  a la zona del porche. Una mujer en biquini y con un pareo a la cadera, se dirije a José Ángel, los hielos del cubata tintinean tras cada paso acompasando el sonido del tacón en la pizarra del porche, parece que lo tuviese medido. Cuando llega a él pega su pecho al hombro y le susurra lasciva al oído.

- Así que ésta es tu perra... que guardadito te lo tenías... Habrá que usarla pronto. 

- Jajajaja! pues si, ésta es mi perra. Aunque me temo que habrá que esperar algún tiempo para volver a usarla tras el día que va a tener hoy - Acaricia el lomo de la perra y le propina un sonoro azote en una nalga - ¿Quieres empezar?

La mujer sonríe ilusionada. rodea la mesa con pasos lentos, midiendo, observando y sonriendo de puro sadismo. Finalmente le sube la faldita dejándole el culo expuesto y le observa el orificio anal. Saca un hielo de su cubata y sin dejar de mirar a José Ángel a los ojos se lo mete en la boca. Lo saca despacio y lo introduce en el culo de la perra.

José Ángel acusa el gesto con una sonrisa de medio lado.

- Hija de perra, como me excitas...

Ella ríe divertida. 

- Ya tengo todo! - Interrumpe el anfitrión llegando con una bolsa de deporte.

- Genial, empecemos. Necesito una escalera. 

Otro de los invitados va al cobertizo y echa una mano a José Ángel a colocar los útiles para la suspensión. Eslingas, grilletes, cadenas y el polipasto.

- Sheila, querida, me la vas desnudando?

- Claro, amor.

La perra va dejándose desnudar lentamente por aquella mujer desconocida. La cremallera de la falda... los botones de la camisa.... disfrutaba con el tacto de las manos femeninas, recorriendo su espalda, arañando suavemente con las largas uñas sus zonas erógenas. Cierra los ojos y se deja llevar por las sensaciones.

El Amo comienza a organizar las cuerdas, y una a una va atando a la perra con cariño, metódico, nudo por nudo. Cuando la tiene lista, parece un pavo a punto de entrar al horno. Las piernas encogidas y unidas a los brazos la mantienen abierta y expuesta.

Le engancha dos mosquetones en la espalda, uno a la altura de los hombros, otro a las caderas. 

Cuando la tiene segura y a punto de elevarla se agacha hasta su altura y la mira a los ojos.

- Bien, puta, estás preparada?

Ella lo mira cariñosa a los ojos y sonríe.

- Si, Amo.

- Tienes algo que decirme?

- Estoy muy feliz, gracias por cumplir mi fantasía, Amo.

- De nada, mi puta. Tienes claro la palabra de seguridad y el gesto?

Ella asiente.

- Pues vamos entonces. 

Comienza a accionar la cadena y poco a poco la va elevando. Retiran la mesa de debajo dejando a la perra colgada boca abajo a poco más de un metro. 

Carlos babea de pura excitación... 

- Madre mía...  No sé por dónde empezar.

José Ángel le ofrece una vara de bambú gruesa. Carlos sonríe aceptando la proposición. Agarra la vara y la sacude en el aire varias veces. 

Comienza acariciando la zona del culo con la vara, avisando a la perra de la zona a castigar. A golpecitos suaves y continuos consigue sacarle un pequeño gemido de dolor.

- Igual hay que taparle la boca, algún voluntario?

Otro de los invitados levanta la mano mientras se agarra el paquete por encima del bañador. José Ángel acciona la cadena hasta que la boca de la perra queda a la altura adecuada y en cuanto está listo le mete su polla hasta el fondo, agarrándola de la cola de caballo. 

- Así mejor, gracias. 

Carlos comienza a sacudir la vara impactando con dureza en el culo de la perra. Ella intenta asimilar las sensaciones, el dolor, la falta de aire... comienza a gemir y a apretar los puños. José Ángel no pierde de vista  ni sus manos ni su cara. 

- Alguno más quiere? 

Una mujer levanta la mano. 

- Quisiera comerme ese coñito húmedo...  - Sonríe tímida - Quisiera probar.  

- Claro! todo tuyo.

Coloca un pequeño taburete y al sentarse su cara le queda a la altura de los genitales de la piñata. Acaricia curiosa los labios mayores y juguetea con los dedos. Ríe y se emociona.

- Nunca había tocado uno! Está empapada! Es como tocar pimientos asados!!!

Los invitados ríen. Otra chica más joven se acerca.

- En serio? Puedo?

- Claro que sí - Responde José Ángel. Toda tuya.




Las dos mujeres empiezan a toquetear la vagina de la perra. Juguetean con las manos, prueban a morder, a lamer... a meter los dedos, a jugar con el clítoris, mientras Carlos sigue azotando con fuerza la espalda, la barriga y las tetas de la perra. 

El dolor comienza a hacerse visible, las marcas rojas de los golpes empiezan a aparecer y la perra resopla y aúlla entre cada embestida de la polla que entra y sale de su traquea.

- Veamos qué más hay por aquí... - José Ángel trastea en la bolsa de deporte y saca unas pinzas japonesas, una pala de madera, varios consoladores, un bote de lubricante y una antena de coche extensible. Los coloca sobre la mesa.- Más juguetes. Alguien quiere?

- Guau... yo! - Aventura otro de los invitados, cogiendo uno de los consoladores.

Lubrica bien el esfinter de la perra, introduciendo bien los dedos y poco a poco juguetea con el consolador. Lo va sacudiendo dentro y mete otro en su coño. Se juntan cuatro y le estimulan coño, culo y boca, mientras otro la azota con la antena por todo el cuerpo. Tras unos segundos intensos la perra comienza a temblar.

- Amo... permiso para correrme...

- No. Aguanta, puta

Ninguno de los cuatro baja el ritmo, un minuto.. dos... tres....

La perra llora y grita de impotencia, está al límite, 

- Por favor por favor Amoooo!... No puedo más!.

- Está bien, córrete.

La perra grita para soltar tensión mientras suelta un chorro de agua del coño, creando una explosión de risas y gritos de sorpresa. Cuando deja de convulsionar y recupera el aliento agradece al Amo. 

- Bien, perra, voy a descolgarte. 

Accionando de nuevo la cadena del polipasto va  colocando de nuevo a la perra encima de la mesa y poco a poco va soltando las cuerdas y desentumeciendo los músculos agarrotados hasta que vuelve la circulación. Cuando se recupera le ofrece en sus comederos agua y los restos y huesos de la barbacoa.  

- Come algo, te lo has ganado.

- Gracias, Amo.

- Cuando termines vas a mantenerte a cuatro patas sobre la mesita baja, vas a ser el desahogo de todos hasta que nos vayamos.

- Sí, Amo.

El resto de la velada lo pasan los invitados en la piscina, charlando y escuchando música, de vez en cuando alguno se acercaba a la mesita y desahogaba su morbo con la perra, bien a base de golpes o aliviando su apetito sexual o su curiosidad por probar prácticas: Jugar con comida, enemas de cerveza, usarla como plato... Todo lo que la imaginación morbosa (y los videos de porntube) pueda inventar.

Por la noche, ya de vuelta en la casa del Amo, en premio, la perra, tras una ducha calentita y una cena especial, el Amo le permitió dormir con él en su cama. 


arween y el sexo

Es curioso ver cómo desde que soy practicante de BDSM el sexo convencional (llamando así a la penetración pene-vagina) no sólo ha pasado a un segundo plano, sino que se ha convertido en algo esporádico a lo que recurrimos como por capricho. Ni siquiera como una práctica más. 

En el caso de Amo supongo que le resultará más placentero el sexo oral (Ahí he de reconocer que no se me da nada mal, jeje...) y en mi caso por la particularidad de mi vena masoquista.

La verdad, hablando con la gente, a pocos les ocurre como a mí. Y es que cuando me excito siento como si, de alguna manera, mi piel se durmiera, dejo de sentir el tacto como lo hago normalmente. No noto las caricias, los lametones en los pezones... ni las presiones de las manos, necesito que me pellizquen fuerte, que me presionen y me muerdan para notar de verdad que me tocan. 

Con el sexo vaginal me ocurre igual. Una vez que estoy lubricada apenas siento nada. Bueno, salvo en en el caso de uno de los chicos con los que estuve, tenía la particularidad de tener una polla fina, pero lo suficientemente larga para darme justo en el punto g, pero sólo ocurría si estaba muy excitado y si yo me sentaba encima, lo que ocurría muy de vez en cuando. Acababa siendo una lotería y una pequeña frustración diaria... Me limitaba a fingir y si ese día tocaba orgasmo lo disfrutaba como si fuera un postre de navidad.

El caso es que he descubierto que al estar tiempo sin practicarlo mi vagina se cierra, así que, si tras unos meses sin practicar sexo de pronto me mete Amo su polla, se tensan tanto mis carnes que provocan dolor... Y eso sí que lo disfruto. 

Como me ocurrió la otra noche.

Tras cenar (esta vez le hice pollo asado con una super salsa de bacon y especias, con patatas. Si... lo se, llevo años diciendo que voy a hacer un apartado de comida...) y mientras le lamía los pezones, Amo me preguntó qué quería que yo le hiciese. Mi respuesta fue:

- Quiero follarte, Amo.

- Bien, y cómo quieres hacerlo.

 - Quiero sentarme encima de ti y follarte, Amo.

- Ven, sígueme, puta.

Fui tras él en silencio, me fue llevando por pasillos hasta una pequeña estancia en la que había un sofá.  Se sentó en él y comenzó a quitarse la camiseta. Por supuesto en cuanto vi el primer movimiento fui a echarle una mano y le ayudé a desvestirse.

- A trabajar, puta. Ya sabes lo que tienes que hacer.

Sonreí feliz. Sus pezones. 

Teniendo a Amo tan accesible me resultó super placentero lamerle. No había camisetas de por medio ni sillas con ruedas incómodas, Amo se recostó en el sofá con los brazos extendidos en el respaldo y yo me dediqué en cuerpo y alma a darle placer. 

Estaba excitada y mientras le trabajaba el pecho me contoneaba rozando mi sexo con su rodilla. 

- Que rico, puta... - susurraba Amo, yo me sonreía y seguía con mi labor.

De vez en cuando se acercaba a mi oreja y la lamía... Sacándome gemidos y poniéndome la carne de gallina. Luego metió su lengua en mi boca. Nos besamos y aproveché para sentarme sobre él y besarle con más intensidad. Adoro la lengua de Amo, me llena la boca y me pone cachondísima.

Así estuvimos un buen rato. De vez en cuando me separaba de sí y me abofeteaba duro, lo que me calentaba aún más.

- Te gusta, puta?

-Si, Amo... mucho.

Volvía a abofetearme más duro

- Que zorra qu eres... Te gusta así? -  Y suelta otro guantazo. Ese dolió de verdad. Gemí y me encogí.

- ... au.. Si, Amo...

- Cómeme la polla, zorra.

Me levanté de encima de él, me coloqué en el suelo, entre sus piernas abiertas y lentamente le fui desabrochando el pantalón, le quité los zapatos, los calcetines y finalmente lo tuve frente a mí desnudo, imponente y con la polla bien dura, mi plato favorito ante mí. 

A comer, puta.

Empecé a lamer suave, disfrutando del olor y la textura que tanto me gusta... y poco a poco fui metiéndomela mas adentro y con más ritmo. De vez en cuando echaba una mirada hacia arriba. Amo estaba con su cabeza hacia atrás gozando como en un baño caliente.

Tras un par de minutos me dio la orden que tanto ansiaba.

- Métete mi polla.

Sonreí triunfante, me coloqué de pie, me desnudé tranquila y me senté sobre él.

Madre mía. Sí que tenía el agujero estrecho, apenas entró el glande note una tirantez muy fuerte en mi vagina. Au, gemí, Amo sabe de mi situación y sabe que disfruto del dolor... así que no lo dudó y empujó sus caderas entrando con fuerza en mi. La reacción no se hizo esperar, solté un quejido largo y agudo, Amo siguió empujando hacia arriba, y yo sentía quemarme por dentro. 

Poco a poco, embestida tras embestida, el estrecho agujero se fue haciendo al tamaño. Paró la tirantez, aunque no el zumbido del dolor, empecé a moverme y a besar a Amo, lo abrazaba mientras subía y bajaba, sintiendo un placer indescriptible... 

Amo lleva su boca a mi oreja y me susurra la orden.

- Córrete, puta.

Obediente arween, dejé salir las sensaciones... los olores, el calor de la piel desnuda del Amo... Y me llegó un intenso orgasmo.

- Gracias... - le dije sonriéndole  

 Seguí moviéndome sin dejar de mirarlo a la cara... cómo puede este chico excitarme tantísimo...?



Agarra mi correa y tira fuerte de ella, provocando que el collar me ahogase, cada vez más, y yo sin parar de moverme arriba y abajo, entrando y saliendo... Me quedo sin aire... me aprieta mucho. Recuerdo mentalmente mi seña de seguridad por si acaso, pero no suelto la tensión ni me quejo, al contrario, le sonrío con malicia... que cabeza sádica tienes Amo... cómo te quiero. De pronto me viene un intenso placer por el coño. 

- Amo... permiso... quiero correrme....

- Córrete.

Apreté con fuerza para dejar ir la tensión, Notaba mis ojos latiendo de la fuerza y veía lucecitas flotar sobre mí. Amo suelta la correa y me desmorono sobre él. Agradezco el orgasmo tras recomponer la respiración, Amo sonríe, y me ordena seguir con mi trabajo. 

Repetimos la experiencia más veces, todas ellas finalizando en orgasmo... La verdad es que ni sé los que fueron... De vez en cuando Amo tomaba la correa y con el extremo del mango azotaba mis tetas y mi cara, consiguiendo aumentar mi placer y por tanto intensificar el clímax.

Cuando ya no fui capaz de correrme más, agotada del ejercicio y exhausta de placer, al fin Amo me deja descansar.

- Cómeme la polla hasta que me corra.

Me levante feliz y con un gran escozor en mi coño. Así sí que mola follar, ves? 

Me coloqué entre las piernas del Amo, volviendo a mi trabajo inicial, Saboreando mis fluidos en él, me gusta mi sabor. Es interesante la combinación de sabores de Amo y el mío... creamos una buena mezcla jajaja!

Amo se fue excitando por momentos, Apretaba mi cabeza contra su pelvis llegando a mi tráquea y provocándome fuertes arcadas, tras unos segundos de presión me soltaba y volvía a respirar, acelerando mis movimientos de cabeza y lengua.

-Sii... puta, que rico la chupas... voy a correrme, puta de mierda...- Amo me insulta mientras vuelve a apretar mi cabeza metiéndome la polla nuevamente al fondo. Cada vez más violento, cada vez más duro. Hasta que tras un largo quejido de puro placer, Amo se corre en mi boca y se separa de mí.

- Buena chica. Traga - Me dice mientras me da golpecitos en la cabeza. Sonrío feliz y obedezco.

Nos vestimos los dos, y tal y como llegamos, salimos de la estancia, yo detrás de él componiéndome el pelo y colocando mi correa a la espalda, el juego que da el puñetero collar con la correa... qué buena compra hice jajaja!

Tras volver al sitio, él en su puesto y yo en el mío, en el suelo, seguimos viendo la serie, charlamos y seguimos hablando de nuestras cosas, de vez en cuando le sonreía y me abrazaba a su rodilla.

- Tú solo te corres una vez, Amo.

- Si, por?

- Porque no sabes lo que te pierdes...!

Nos reímos... Estaba feliz como un perro con dos colas.

- Bueno... a esperar otros seis meses - le dije burlona, saboreando mi ardor genital - No te importa?

Amo me mira cariñoso y sonríe.

- No pasa nada...


Al final se nos hizo tarde... Amo tenía su ronda y yo ya no debía estar ahí, asi que recogí y marché a casa, satisfecha de un muy buen polvo y una noche maravillosa con mi Amo... 


Me siento la mujer más afortunada del mundo. Gracias, Amo.


Te quiero


 

Aniversario, látigo

 Madre mía... cuatro años juntos, mi Dueño. Quien me iba a decir a mi... que aquel beso... ains..

Bueno... al lío. Que me pongo moñas.


Hace un mes y pico, Jota, mi bro, me convenció para que pidiese con él un látigo a un artesano que los hacía en FetLife. Tardé en aceptar... no por el dinero, sino por el tremendísimo miedo que le tenía a los bichos esos.  Por otro lado sentía curiosidad, además, me parecía un regalo brutal para mi Amo. Un buen sádico que se precie ha de tener al menos un látigo. Y yo quería que mi Amo pudiese fardar del suyo. 


Así pues, me lié la manta a la cabeza y pedí que me hicieran uno. Quise pedir el corto, para ir probando intensidades, y no empezar con el más duro. Pero al final, se me pasó avisarlo y me vi con que había pedido el de metro y medio. Mierda...

Por suerte, cuando me llegó, vi que el ultimo tramo era simplemente una sola cuerda, así que la desanudé y dejé el remate del trenzado como yo quería en un principio, de un metro. Aun así guardé el tramito de cuerda para añadirlo en un futuro. Volví a guardar el bicho... para dárselo a Amo tras quedarnos solos en el centro.











Cuando Amo abre el paquete, esa misma noche, suelta una carcajada.

- Estás segura que éste regalo es para mí?? Porque me parece que es mas para ti...

- A ver... Es para los dos... Pero te pertenece a ti. Igual que la pala. (Le hice una pala de madera un par de años atrás, con su nombre de Amo tallado).



Cenó la mar de a gusto. Le hice esa noche un chuletón con patatas asadas, sus cervecitas bien frías, y nos pusimos una peli. 

Cuando terminó de cenar, se recostó en la butaca y mientras se subía el jersey del uniforme me ordenó.

- Haz tu trabajo, puta.

Sonreí feliz, me acerqué a su pezón izquierdo y lo lamí suavemente, me humedecí el pulgar y lo llevé al derecho, así él podía seguir disfrutando de la película sin mi cabeza de por medio.

- Joder puta, como echaba esto de menos - Me agarra del pelo y me coloca la cabeza frente a él. Me suelta un guantazo mientras me vocea- Usa bien esa lengua zorra. 

- Si, Amo - contesto con la mirada baja - Lo siento.

Continúo dando pequeños lametazos con la lengua bien humedecida en el pezón. Amo me lleva la cabeza hacia su boca y me susurra a oído:

- Cuántos azotes quieres?

Lo miro con malicia.

- Mil.

- Con el látigo?

Abro mucho los ojos asustada...

- Ah! no no!  Con el látigo uno!!

Me voltea con un empujón y me inclina sobre el mostrador, baja mi pantalón y me azota muy fuerte con las manos. Gimo de puro placer... yo sí que echaba de menos el dolor, Amo mío... no sabes cuánto.

Mete sus dedos en mis dos agujeros y los sacude haciéndome jadear hasta el orgasmo... 

- Amo permiso.....

Amo para de masturbarme. Me agarra del pelo y me lleva a tirones al fondo de la habitación, me empuja contra la pared.

- Cuenta.

De pronto noto como un corte intensísimo en el lado izquierdo de mi culo! El dolor es tan duro que me salió un grito de sorpresa. Dios mío! esto es el látigo???



Amo comienza a sacudirme el culo en varias intensidades. Levanta mi camiseta dejando además descubierta la espalda... mierda.... Siento unas punzadas durísimas, como pinchazos. Duele muchísimo.. intento analizar las sensaciones... Me recuerda a los golpes con la vara... pero en un nivel mucho más intenso y punzante. Mientras él sigue descargando... Grito, lloro... pataleo y hasta me doy la vuelta cada dos o tres sacudidas pidiendo tiempo para respirar... El fresquito de la pared me relaja enormemente la piel castigada. Buscaba cualquier excusa para ganar segundos de tregua...

- Amo... los calcetines... no salen... - Y los empujaba torpemente con los pies para que les costase aun más salir... mi cerebro... animalico.

- Deja los calcetines tranquilos y date la vuelta.

- Si... voy... - Daba un cuarto de vuelta y volvía a colocarme de frente -... no puedo Amo...! no puedo...!

- Date la vuelta ya.

Apenas me colocaba en mi posición, Amo volvía a descargar. Primero suave... luego intenso, por último tan fuerte que me saca un chillido. Me volvía a girar.

-AMOPORFAVOR!! PARAAA! 

- Colocate, puta.

Obedezco con muuucho miedo. No quiero hacerlo... apenas he girado, sin darme tiempo a mentalizarme, suelta uno super fuerte en la parte alta del muslo. Aúllo y me agacho llorando.. Suplico piedad... Pero Amo, con la voz mas tranquila que le he escuchado en mi vida, me vuelve a ordenar que me coloque en condiciones... Veinticinco cuento... Veinticinco ??? ya??? 

- Déjame respirar, Amo, por favor....

- Que te coloques...

- Au... por fav... Ni termine, amo sigue soltando latigazos en mi espalda y grito de pura rabia. 

Vuelvo a girarme y lo miro a los ojos... por favor....

- Sabes qué tienes que decir... 

Mierda... ahora si va en serio. Si digo rojo Amo dejará de golpear... pero ya llevo veintiocho... Me siento tan bien conmigo misma... ole arween! Vamos puta. Aguanta hasta los treinta. Vuelvo a mi posición exponiéndome bien. Toda una declaración de intenciones. Amo acepta el desafío y descarga con tal fuerza que vuelvo a agacharme gritando. 

- El ultimo y ya.... el ultimo Amo... el ultimo.

- Los que tú quieras.

- El último... - digo volviéndome a colocar. 

Amo descarga dos seguidos antes de que me de tiempo siquiera a contarlos. Amo!!! Treinta y uno ????  nooo! Rojo ! Rojo! Rojo! - Me tiro al suelo y rompo a llorar. ¿Por qué cada vez que digo la palabra de seguridad me da la sensación de haberme rendido?

Amo se saca la polla del pantalón y me ordena ir hacia él. Se me corta de golpe el llanto y sonrío triunfante. Mi premio por ser una buena puta. Voy gateando hacia él.

Instrucción: De rodillas, brazos en alto, pulgares húmedos a sus pezones y abro mi boca para recibir.

Amo me hunde la verga en la boca hasta que me corta la respiración y la fuerza un poquito más. Lo mantiene presionado sujetando mi cabeza. Las arcadas no tardan en llegar, pero Amo no afloja. Amo... si sigo así voy a vomitar... le aprieto el pecho con las uñas... no puedo más... me ahogo... 

Amo me suelta. Toso y cojo una bocanada de aire. Vuelvo a chupar acompasada, saco del todo la lengua y lamo la parte baja de la polla mientras me la mantengo dentro de la boca. Justo en ese momento, Amo vuelve a presionar mi cabeza hacia sí, hundiéndose más aún en mi tráquea, me llega el vómito a la boca y vuelvo a forzarlo hacia abajo. No puedo permitirme el lujo de vomitar aqui enmedio y cortarle el rollo. 

Traga, puta, por tu vida.

Amo se da cuenta y suaviza el punto de ahogo... Me agarra del pelo y sacude violentamente mi cabeza. Yo relajo el cuello para facilitarle el movimiento. Se le infla y endurece unos segundos, señal de que está a punto de correrse y se deja llevar. Cuando termina de descargar se separa de mi. Yo mantengo la leche de Amo en mi boca abierta esperando la siguiente orden.

- Bien... qué rico, puta. Traga.

- Gracias - Digo tras relamerme los labios.

Le ayudo a componerse de nuevo el uniforme, me visto yo también y nos volvemos a colocar, el en su butaca, yo en el suelo.

Amo enrolla el látigo y me lo entrega.

- Interesante. Me ha gustado, guárdalo tu, que mi taquilla puede abrirse demasiado fácil y no quiero líos.

- Bien. Pero es tuya eh?

- Si, si... ya. Mía... no?

- Jeje... Aunque lo disfrute yo... - Contesto con malicia.

Amo me acaricia la cabeza y me recuesto ligeramente en su pierna. ¿Que peli estábamos viendo? Ni me acuerdo jajaja!! 



Fantasía VII. Regalo de aniversario

Es verano. Jose Ángel ha aprovechado las vacaciones para mandar a los niños de campamento. Quiere celebrar con su esposa el aniversario regalándole algo muy especial.



La lleva con los ojos tapados hasta la cocina, y cuando la tiene donde quiere le pide que se pare.

- Cariño. Quiero hacerte un regalo. Eres lo mas importante de mi vida y sé que hace mucho tiempo que deseabas algo así. Puedes destaparte los ojos cuando quieras.

Lo que ve la mujer delante de sí le provoca un grito de sorpresa. Una jaula de hierro descansa en una esquina de la cocina. Dentro hay una mujer desnuda, afeitada de pies a cabeza en posición de ofrenda.

- Cariño!! Me regalas una esclava????

- Sí, mi amor, enterita para satisfacerte en todo lo que te plazca, la compré el otro día. Además está adiestrada para recibir dolor, como tu querías. Sé que no puedo complacerte al nivel que tú necesitas, así que espero que esta perra lo haga.

- Ay madre mía!!! Amor. Muchísimas gracias - José Ángel le entrega una cajita - Y esto??

- Ábrelo.

La esposa obedece. Dentro hay un juego de correas con arandelas para cuello, manos y pies.

- Ay que locura! Me encanta! Quiero ponérselo - Se dirije a la jaula - Cómo te llamas?

- 2354, señora - Contesta la esclava sin moverse de su posición - Aún no tengo nombre.

- Vaya... pues asi de sopetón... No se como llamarte - Se dirije al marido - Cari, como la llamamos?

- No se, pero no te preocupes, eso es algo que irá saliendo. 

- Y que hacemos ahora? puedo estrenarte ya? Tienes instrucciones? Algo que contar?

- Si, Señora, si me da usted su permiso, me gustaría presentarme como es debido, y explicarle mis funciones y mis límites.

- Está bien - Ambos cónyuges se ponen cómodos sentándose a la mesa se la cocina, en dirección a la jaula - Tienes mi permiso para hablar.

- Gracias, señora. Soy 2354, tengo treinta y cuatro años, esclava sexual oficialmente desde hace quince. Mi anterior Amo decidió venderme por problemas personales. Estoy adiestrada para todo tipo de prácticas tanto placenteras como de dolor. Mis límites a día de hoy son mas físicos que mentales. Tengo un esguince en el tobillo izquierdo mal curado y a veces cojeo. Y necesito gafas para leer. Traigo conmigo mis pocas pertenencias, algo de ropa y los objetos que mi Amo anterior incluyó en mi precio, que por supuesto, ahora son suyos y puede disponer de ellos cuando desee. También puede ver mi ficha médica, y los últimos análisis de sangre y etts. Todo en regla.

Mientras la esclava habla, la mujer se ha dirigido a una maleta y la ha abierto. En ella va viendo un látigo, varias palas de madera, un cinturón de castidad, varas extensibles de acero, ganchos anales, argollas y mosquetones, dos vestidos negros sencillos y un juego de ropa interior negra.

El marido observa a las dos mujeres con emoción. No dice ni una palabra, no quiere romper la magia que se ha creado en aquel momento entre la mujer y la esclava. 

- Sal de la jaula.

La esclava va gateando hacia ella y vuelve a su postura de ofrenda. La esposa le coloca con todo el mimo el mundo el collar y los brazaletes.

- Voltéate, quisiera inspeccionarte.

La esclava se gira y apoya el pecho en el suelo, arqueándose para exponer lo más posible su culo y genitales. abre bien las rodillas. La esposa pasea alrededor mientras la observa en silencio con curiosidad.

- Bien, esclava - habla finalmente tras un tiempo en silencio- a partir de este momento eres mi posesión. Por lo tanto soy tu Ama. No tendrás permiso para hablar salvo que te lo permita expresamente, en cuyo caso me trataras de usted, como corresponde. No tienes permiso para mirarnos a mi marido ni a mi de rodillas para arriba, aun estando de pie. Comerás nuestras sobras, dormirás cuando te lo ordene. Y tendrás un trabajo especial. Me acompañaras al baño cada vez que yo vaya y te encargarás de limpiarme con la lengua cuando termine. ¿Lo has comprendido?

La esclava asiente con la cabeza pegada al suelo.

- Bien. Me gusta - De pronto se da cuenta de que su marido sigue sentado y va hacia él, se sienta sobre sus rodillas a horcajadas y lo besa - Amor... es el mejor regalo que has podido hacerme en la vida... 

Lo abraza y ambos se besan apasionadamente, ella comienza a contonear las caderas rozando su sexo con el de José ángel, quien de un manotazo, y excitado como nunca la agarra del cuello y la levanta en pie. Le saca la ropa a tirones y cuando la tiene completamente desnuda la empuja sobre la mesa de la cocina. Con dos patadas le separa las piernas, la agarra del pelo levantando su cara en dirección de la esclava, quien aún sigue a cuatro patas con su sexo y su culo expuesto.

José Ángel pega su boca al oído de su esposa y le susurra

- Mi putita está feliz con su regalo...?

- Si mi amor... - consigue hablar la esposa entre jadeos.

Jose Ángel se desabrocha el pantalón con la mano libre y se saca la polla, dura como un palo. Comienza a hundir sus dedos entre el sexo de su mujer y el culo, lubricando toda la zona.

- Bien, putita. Voy a abrirte ese culo. 

- Esclava! - Grita ella entre jadeos -  Mastúrbate para mí.

La esclava pasa el brazo por debajo de su cuerpo y comienza a acariciarse el sexo, bien expuesto a su ama, mientras ésta siente como la polla de su marido se le va hundiendo, provocándole un intenso dolor.

- AAAH..!!! - Gime desesperada- DUELE!!

- Si putita...? Cuanto te duele?

- Mucho! AAHHH!!! 

- Qué cerda que eres... te gusta que te rompa... - empuja hasta juntar su ingle con el culo de su mujer - dime cuánto te gusta.

- AAAHHH!! Si... me g...ahh! Fóllame....

Jose Ángel comienza a embestir a su esposa con violencia, tras un par de minutos los gritos dan pasos a gemidos de puro placer.

- Amor... no pares... voy a correrme!

La mujer arquea su espalda y suelta un quejido que le sale de las mismas entrañas. Se separan, mientras recupera el aliento se acerca a la esclava. Se escupe en la palma mano, unta el culo de la esclava con la saliva mientras se dirije al marido.

- Quiero que te la folles mientras me miras, amor.

José ángel sonríe con malicia, termina de desnudarse, se coloca de rodillas tras la esclava y le hunde la polla en el culo hasta el fondo. Ésta apenas suelta un ligero jadeo.

- Así te gusta que me la folle, amor mio?- Dice José Ángel sin parar de moverse - Bésame.

Ambos se besan un largo rato mientras él sigue embistiendo a la esclava. Tras esto, la esposa se separa de él y agarra del suelo el cinturón que José Ángel ha dejado al desnudarse. Lo dobla por la mitad y agarra con fuerza el extremo mientras se golpea la palma de la mano.

- Cuando vayas a correrte me avisas.

- Amor... estoy a punto...

La esposa sonríe sádica y comienza entonces a sacudir con fuertes latigazos la espalda de la esclava sin dejar de mirar a su marido.

- Te gusta así? 

- Golpea más fuerte... voy a... a cooorrerme... amor...

La esposa descarga furiosa los cintazos uno tras otro, dejando sobre la piel de la esclava largas marcas encarnadas. Con un sonoro quejido el marido llega a un orgasmo tan fuerte que se le quiebra la voz.

- AAAAHHHHPUTAAAA TEQUIERO!!!

- Bien. Mi amor... yo también a ti - Sonríe y lo besa con ternura. 

El se levanta y poco a poco van relajándose, fundidos en un abrazo sobre el cuerpo castigado de la esclava.

- Cariño... Es el mejor regalo que me has podido hacer.

- Me alegro, mi amor. Y aún tenemos quince días por delante.

- Es verdad... La de cosas que podemos hacer...

- Esclava, recoge esto y cuando termines te vienes al salón. Quiero enseñarte mis juguetes. ¿Todo bien? Puedes contestar.

- Si mi Ama. Feliz de servirla. 


















Aros en los pezones



 


Hace tiempo que quería escribir sobre mi experiencia, pero hasta ahora no he visto el momento. Aún no puedo decir que hayan cicatrizado, pero van camino de ello. Además, anoche Amo pudo pellizcarme los pezones y sólo sentí dolor, sin desgarramientos ni trallazos ni nada... jajaja! 

Qué locura. Ves? estas son las cosas que una zorra como yo es capaz de hacer sólo si el Amo lo ordena.

En el fondo siempre me atrajo la idea, pero me parecía tan brutal y tan terrible que ni me he atrevido. Jamás me hice un tatuaje... únicamente los agujeros de mis orejas... pero porque me los hicieron de bebé... nada más.

El caso es que un día de las vacaciones de verano, envié a Amo un gif que me encanta. Una chiquilla metiéndose en la boca una mordaza pene que le entra hasta la garganta. Me regaló una un colega de morbo... y me volvió loca. Llevaba practicando semanas, es difícil de pelotas, todo hay que decirlo. Pero sigo queriendo llegar a ponérmela sin vomitar.



Amo, que vuelve a sorprenderme con su peculiar visión de las cosas, contesta al gif con:

- Ves? Así quiero tus pezones 

Tuve que volver a ver el gif y fijarme... Ah! que lleva aritos! Au.

- Si, Amo

- Se me está ocurriendo que te pongas argollas en los pezones y la hoja de Lorien en la nuca.

- Lo intentaré. 

Ufff... se me volvió el estómago del revés. Ya me veía yo alargando la instrucción diez años... ya si eso... otro día... jajaja! 

Al día siguiente, durante el desayuno, trasteando por Internet pongo en google "piercing pezón" 

Y me enamoré. 


Me dije... Si todas estas personas lo tienen... por qué yo no? Además no descarto en un futuro lejano probar, si Amo me da permiso, los clavos en las tetas... Así sabré a qué tipo de dolor me enfrento... Es una forma de cubrir mi curiosidad de dolor y de obedecer a Amo... 

Sigo trasteando y encuentro consejos y curas para los piercings... tutoriales... etc. Todos coincidían en una cosa. El tiempo de cicatrización. Mucho. Y muy delicado. 

Me quedaban por delante mis quince días de vacaciones... era ahora o nunca. El trabajo es duro, esfuerzo físico, golpes en el pecho, roces, herramientas y sudor. Mucho riesgo. Así que al menos si lo hacía ahora tendría tiempo para que curase bien. Solo me cortaba una cosa... Tengo una 120 de sujetador. Ni puñetera idea de como podrían quedar en mis ubres cuarentonas... 

Sigo trasteando y doy con un vídeo en el que una chiquilla cuenta su experiencia, su naturalidad al hablar terminó de convencerme. Si ella se lo ha hecho, yo puedo (pinchar aqui para ver el vídeo).

¿Por qué no? Venga va. Llamo al centro de tatuajes que mejores referencias tenía cerca de casa. 

- Buenos días, quisiera ponerme un piercing en los pezones. Estáis abiertos?

- Si, claro. Pero ahora con la pandemia hay que pedir cita.

- Y para cuando podríais atenderme?

- Ya mismo si vienes

- ..... Eh... Me dais media hora que me de tiempo al menos a darme una ducha y coger el coche?

- Ah! claro! jajaja! te apunto para las 11 y media?

- Vale


Estaba eufórica, no podía creérmelo. De todas maneras iba mentalizada para que me dijeran que no. Que mis tetas eran demasiado grandes... o en mis pezones no se puede... o yo que sé. Cuando fui a ponerme el pelo de morado, también por instrucción de Amo, me dijeron en la pelu que no me lo iban a hacer y me volví a mi casa echa un mar de lágrimas y con el pelo igual de rojo que antes, así que esto ya lo llevaba preparado. Puede ser que no me lo hagan y me vuelva a mi casa como me fui.

Entro, un lugar en medio de un centro comercial con paredes de cristal y un tipo en el mostrador.

Al fondo, en una cabina, otro tipo estaba haciendo un tatuaje a un señor. Charlando de sus cosas.

- Hola, ya estoy aqui. Quiero ponerme aros en los pezones.

- Nosotros aconsejamos mejor una barrita primero...

(Amo pidió aros. Aros tendrá)

- Ya, pero yo quiero aros

- Va a ser mas complicado y a lo mejor duele un poquito mas

- No importa. 

- Vale, pasa y quítate la camiseta.

Estuvo un par de minutos con un rotulador calculando exactamente dónde colocar, me contó que no van rectas las perforaciones, sino con una ligera inclinación... Yo con mi cara de ah... que interesante... pero ni me enteré de lo que contaba jajaja! 

Tras eso me enseñó un par de tamaños de aro. Escogí unos más anchos, porque con las tetas tan grandes quedarían ridículos. Me dio la razón. 

Ahí me tumbó en la camilla y me pidió amablemente que metiera las manos bajo el culo.

- No es la primera vez que me llevo un puñetazo.

- No jodas...

- Sip

Ahí empecé a acojonarme de verdad. Estuve por sugerirle que me atara. Pero me callé e intenté ser una buena chica. 

Me enseñó como sacaba del envoltorio sellado una aguja y me dejé hacer. Miré al techo.

El dolor fue gradual, pero constante. No tengo nivel para describir el dolor. Después, analizándolo, es un dolor parecido a cuando te golpeas el dedo meñique con una pata de la mesa, pero continuado durante unos quince segundos. Grité. Grité mucho y muy fuerte. Nunca había sentido aquel dolor. Las manos salieron de debajo del culo y se abrían y cerraban en mis caderas. Recuerdo que levanté las rodillas y le dí en el brazo.

- No te muevas por favor

- AAAAHHH PERDOOON   AAAAAAAAAAAA no se acababa nunca. Que terrible.

Después de mil millones de años, el chico me soltó y el dolor cesó de golpe.

- Ya está. 

Respiré hondo... y salivé. tenía la boca completamente seca. De pronto un calor me viene de la base de la espalda... Ay no... aquí no!

- Perdón perdón perdón...!!!  Me tapo la cara con las manos. Comienzo a temblar y a gemir... Me estaba llegando un orgasmo super fuerte.

El chico se rió.

- Nada mujer... tu misma 

- Perdón perdooon!!! 

Me entró la risa a mi también... Que cojones....?

Me compongo y me relajo al fin. 

- Lo dejamos ahí? Con uno es suficiente... no? (di por hecho que hablaba del pendiente)

(Amo pidió aros, aros tendrá)

- No no... A por el otro... Que si no no voy a hacérmelo en la puta vida. ahora que tengo la adrenalina por las nubes, aprovecha. 

- Está bien. Pero no me des con las rodillas, casi se me cae el aro y tengo que ponerte otro.

- Vale vale. Prometido

Ni adrenalina ni ostias. Dolió más incluso que el otro. Se me hizo eterno. Volví a gritar, a tensar las manos, a levantar las rodillas y darle en el brazo. Mi instinto me decía apártalo de ti. Mi cabeza gritaba vamos puta! AMOOOOOPORFAVOOOR!!!

- Ya está...

De pronto, sorprendentemente, deje de sentir nada. Brutal.

Respiré hondo varias veces... miré al chaval

- Lo siento... que aguante tienes... gracias.

- Nada, mujer. Puedes levantarte? Estas mareada?

- No, no. Estoy mejor que en mi vida jajaja!

Me incorporé y me llevó frente al espejo. Mis orondas tetas lucían unos perfectos aritos en cada pezón. Me entró una felicidad indescriptible. 

- Joooo... muchas gracias. Perdona por los gritos. 

- Jeje.. todo está bien. Te gustan?

- Muchísimo. Me has hecho muy feliz. Que lo sepas.

- Jajaja! Y el siguiente para cuando?

- Quita quita... no va a haber más... 

Mientras hablamos me he vestido y he salido al rellano del mostrador. Me dirijo al tatuador y al cliente de la cabina del fondo, que siguen a su labor.

- Siento el espectáculo... Pero que sepáis que ha merecido la pena... jajaja!

Ambos se rieron conmigo mientras comenta mi torturador...

- Esta chica va a volver a por más... lo se.

- Juas! flipas. Paaaaso - Contesto con determinación 

- Ya ya...


Pagué mis cuarenta y pico euros y me fui como una cría con zapatos nuevos a casa a mirarme las tetas en el espejo. No dolía nada! 

Amo no contactó conmigo hasta unos cuatro días después. 

- Hola princesa, como estás? 

- Con pendientes nuevos. 

- ?

Le mandé una foto de mis tetas

- Ya???? Guaaau!

- Ha dolido la vida, Amo. Pero ya tienes a tu puta con argollas... Ya solo falta la hoja de Lorien.

- Jajajaja!


Las curas han sido graduales. tres veces al día con agua hervida y mucha sal, en un botecito de spray por comodidad y con un bastoncillo para eliminar el pus seco pegado al arito.

Llevo ya de curas casi tres meses, ahora solo lo hago una vez al día. Eliminando bolitas resecas y muuuuuuy despacito con mucha agua intentando que se ablanden los tejidos y se mueva el pendiente a los dos lados. Tengo pánico a que se me cicatrice con el aro dentro. Alguna vez al moverlo me ha tirado de algo dentro del pezón y me ha llegado el trallazo hasta la nuca, terrible.

He tenido algunos pequeños contratiempos, sobre todo en las sesiones. Amo me cuida, pero soy tan bruta que acabo restregándome en la moqueta, o enganchándome con el pelo. Así que... vuelta al principio con tres curas diarias.

Hubo un día que Amo jugó con el mechero calentando los aritos. He de decir que temblaba de pies a cabeza cuando le vi encenderlo, pero no dolió como esperaba. Fue interesante. Amo... Me gustaría repetir la experiencia cuando estén bien cicatrizados. 

Ahora sólo deseo que se me curen y pueda Amo jugar con sus nuevas tetas... Hay un gif que me pone cachondísima y que estoy deseando recrear en cuanto me sea posible. 






Ah, Amo, se me han quitado las ganas de probar los clavos durante un tiempito... si no tienes inconveniente... jajaja!






**************************



Han pasado ya seis meses desde que me perforé los pezones.


Aun no curaron del todo. Es cierto que ya no tengo las bolitas de pus seco que se me formaban al principio en las entradas de los agujeros, pero más de una vez he intentado girarlos sin el previo lavado y sin la crema cicatrizante y he visto las estrellas. Por dentro aún se siguen pegando a la carne. No está seco del todo. 

En fin, habrá que seguir teniendo paciencia y mucho cuidadito.

Se me volvió la tortilla. Correa.

El otro día hablando con Amo, hemos descubierto que tiene fetiche por los pelos de colores. No es algo nuevo. Llevo cambiando mi color desde que soy de su propiedad. Pero hasta ahora no era consciente de que era fetichista. 

Lo malo es que como me es difícil cambiar con la frecuencia que él quiere, tengo que utilizar pelucas. 

Hasta ahora tengo cinco:

La blanca con coletas tipo manga,

La morada

La verde, A la que tengo que cortarle el flequillo

La negra

La rubia, Que aún no estrené.

Estoy por que me llegue la azul, tengo ganas de probármela. Eso si. Todas son largas y super lisas.

- El único problema - Me comenta un día- es que no puedo tirarte del pelo mientras te follo a cuatro patas. Es lo que más me gusta del mundo.


Y ahí estuvo la zorda de arween maquinando cómo conseguir que su Amo pudiese satisfacer ese morbo.

Fui al día siguiente a la tienda de animales y me enamoré perdidamente de una correa azul y negra. De cuerda gruesa y pesada. Como para un Mastín o un Gran Danés, de un metro aproximadamente. 




Esa noche, al ir a servirle la cena me la enganché al collar y se la enseñé.

- La llevaré puesta todos los días, así cuando tengas ganas de usarme y lleve puesta una peluca podrás agarrar con fuerza de mi collar sin miedo a soltarme el pelo.

Amo duda al principio... Le parece una excentricidad. No recuerdo exactamente las palabras, pero me dijo algo como... ya te vale. Le sonreí pícara... me senté en el suelo y la dejé caer por mi espalda. Amo se cena su super hamburguesa mientras vemos un capítulo más de "Los 100".

Entre cerveza y cerveza Amo juguetea curioso con el mango de la correa y pega un ligero tirón hacia sí, haciendo que me desplace bruscamente. Comprueba que me pone cachondísima que lo haga y sonríe con malicia. 

- Bien. Me gusta la idea. Buena chica.

- Gracias, Amo.

Y ahí quedó la cosa. Yo feliz, Amo satisfecho y tres capítulos después... Pa casa. Directa y sin torcerse.

- Te quiero mucho, Amo.

- Más te vale, descansa.


Ayer fue cuando me llevé la sorpresa. El caso es que en algún momento, cuando la compré, me lo llegué a imaginar. Pero lo descarté enseguida. Nah. No lo creo, es demasiado duro... Pues no. Amo no entiende de durezas.

Lasaña de cena, cerves fresquitas y arroz con leche de postre. Por cierto. Mi 45 cumpleaños. La serie estaba en lo más alto. Tensión, guerras, alianzas y cuentas atrás frenéticas... Ataque inminente... Amo gira su silla hacia mí sin dejar de mirar a la pantalla, se sube el polo y abre las piernas.

- Ven, puta y haz tu trabajo...

Feliz me dirijo a donde me marca, comienzo lamiéndole los pezones, después con los pulgares húmedos, sin dejar de masajearlos, me arrodillo y bajo a por mi cena, que Amo ya ha sacado de de su pantalón.

No lo vi venir, mientras le comía la polla, con las manos en alto acariciándole los pezones,  noto que agarra mi correa de la espalda. De pronto noto en la zona alta del culo un dolor intensísimo que me paraliza. Amo me está azotando con el mango de la correa. 

- Sigue chupando, puta. 

Continuo mi labor con mucha cautela. De fondo los gritos, la música épica a todo trapo. Amo descarga con fuerza sobre mi culo tres azotes más... comienzo a temblar. Sin sacarme la polla de la boca grito de dolor y agarro con fuerza los brazos de la silla.

- Esas manos.

Me lamo los pulgares y los vuelvo a llevar a sus pezones sin dejar de gemir y llorar., tengo mucho susto. No me esperaba aquel dolor. No me da tiempo ni a empezar porque otra descarga hace que me tiemble el cuerpo y lleve las manos al culo. Ya ni chupo. Solo mantengo la polla de Amo en la boca... No puedo asimilar más que el dolor. Amo no deja de azotar con fuerza. En mi cerebro empieza a formarse la palabra de seguridad. El siguiente golpe si es tan duro la digo.... Amo vuelve a golpear... me encojo y grito. Es insoportable. Estoy en mi límite.

Mi cerebro me grita. Vamos puta, lo sabias!!. No! No imaginé que dolería tanto!!. Aguanta, porque fue idea tuya. No puedo más!!! Claro que puedes. MMMHH!!!

Tras no sé ni cuántos, que se me hicieron mil, Amo deja de azotar... Me cerebro descansa unos segundos. Recuerdo que tenía un trabajo que terminar. Vuelvo a succionar, activo mi boca y mi lengua... Los pulgares vuelven a los pezones. La máquina de comer pollas se reactiva.

Poco me dura el placer. Amo vuelve a cargar, esta vez sobre la espalda.

Dioooos... Es más duro aún que el culo. Ya no paro de temblar. 

Mira, puta. Me dice mi cerebro. Pareces un vibrador. Me río para mí... como puedo estar haciendo chistes en un momento así.

- Chupa, puta! - Amo me saca de mi mundo.

Vuelvo a mi trabajo. Amo se recuesta en la silla y por fin deja de azotarme. Ahora si, Amo Gracias por parar... El fresquito en mi coño me avisa de que estoy empapada y me felicito a mi misma por haber aguantado. Merece la pena, si señor. Casi estoy deseando que vuelva a golpearme... Pero me cuido mucho de proponer nada.

Estoy feliz. Amo cada vez aguanta más y me deja disfrutar de su polla. Podría estar así toda la noche, me encanta. 

De vez en cuando tenía que mover las piernas para activar la circulación, se me dormían. Y me humedecía varias veces los pulgares. Cada vez mi saliva es más espesa, al llevarme la polla de Amo hasta el fondo, y el placer en los pezones aumenta con la lubricación. Me siento tan a gusto...

De fondo deja de sonar la batalla. comienzan los tambores... Ha debido de terminar el capítulo. Amo se levanta y me hace abrir la boca. Se masturba unos segundos con rápidas sacudidas y se corre.

- Traga puta.

Ayudo a Amo a componerse en uniforme y vuelve al asiento. Estoy exhausta. Dolorida y satisfecha... Qué buena idea tuve al comprar aquella correa. No pienso quitármela nunca. Jajaja!








Fantasía VI. Escombro

Hoy el Amo ha citado a su perra en su apartamento. Al llegar, la puerta está entreabierta, aun así llama al timbre.

A lo lejos escucha con eco la orden de su Amo.

-Entra, cierras la puerta y te desnudas. Quédate sólo con el collar.

Cuando la perra entra al piso se queda paralizada. Prácticamente todo el espacio está lleno de escombro y restos de azulejo. De la antigua cocina apenas quedan tres muebles volcados y astillados, amontonados entre los electrodomésticos para llevar a tirar. Paredes y suelos lucen desvergonzados los restos de mortero y ladrillos de los originales tabiques de obra.




Al otro lado de la estancia el Amo la espera sentado en una gran butaca de mimbre, vestido con vaqueros y polo oscuro. Lleva puestas unas fuertes botas militares. A su lado hay un cajón de madera volcado a modo de mesa sobre la que tiene unos guantes de trabajo, un cenicero con un par de cigarros y una lata de cerveza.

La perra comienza a desnudarse sin dejar de mirar el espacio que la separa de su Amo. No hay forma de andar por ahí sin clavarse una arista, piedra o esquirla de ladrillo o azulejo. 

- Amo... 

- Camina hacia donde estoy yo en línea recta. Un pie pegado al otro, como si anduvieses sobre una cuerda invisible.

La perra estira los brazos en cruz, simulando ser una equilibrista. Intenta mantener la neutralidad en la cara. Pero a cada paso se le van clavando las piedras de yeso seco y los filos del ladrillo. Le duele, pero continúa. A los diez pasos comienza a gemir de dolor. 

- Amo... no puedo... 

- Obedece o será peor.. 

La perra va haciendo equilibrios sobre los cachitos de ladrillo y poco a poco avanza sobre aquel suelo infernal. En uno de los pasos se le clava una arista de azulejo y pega un grito de susto.

- No puedo....!

- Está bien, entonces cambiamos. Continúa de rodillas. 

- Amo!!!! No... por favor.

- ¡Pues sigue andando, puta!

La perra comienza a llorar. Paso tras paso va sufriendo el dolor de las piedras. Intenta quitárselas frotándose las plantas de los pies con los gemelos y consigue aliviarse ligeramente. Parece que al Amo no le importa que lo haga.
 
Cuando al fin llega a la butaca se para. Abre ligeramente las piernas y coloca los brazos cruzados en la espalda, mirando al suelo. Éste estira una pierna mostrando la suela de la bota, está blanca y con piedras incrustadas.

- Lame. Las estrené hoy. Quiero volver a verlas como estaban antes de usarlas. 

La perra se agacha muy lentamente, buscando una superficie lisa en la que apoyar las rodillas. Sujeta el tobillo del Amo entre las manos, para que descanse la pierna y va lamiendo la suela del zapato, de vez en cuando, con la uñas, desincrusta alguna piedrecita de las hendiduras de la suela.

Cuando cree que ha terminado el trabajo para de lamer. Nota la boca completamente seca y arenosa. 

- Amo, necesito agua. 

- Claro, puta. 

El Amo se levanta y recoge del suelo, en una montaña de escombro, bajo un gran boquete de la pared, una botella arrugada de plástico vacía. Va al servicio y tira de la cisterna. Con el agua que cae del inodoro rellena la botella y vuelve a sentarse en la butaca. Se lo ofrece a la perra.

Cuando termina de beber le presenta la suela de nuevo. 

- La manchaste.

La perra vuelve a empezar el trabajo. Primero una bota, luego la otra. Al menos esta vez tenía el agua cerca cuando se le secaba la lengua.

El Amo comprueba el estado de las suelas, tras un par de objeciones, que la perra solventa, da por bueno el trabajo. Se termina de un trago lo que queda de la cerveza, la arruga y la lanza sobre el montículo de escombro de donde ha sacado la botella.

- Vete ahí y te tumbas boca abajo. Manos a la nuca y abres las piernas.

La perra se dirige al lugar indicado y se queda parada mirando el montículo. Busca con la mirada un lugar que se pueda tumbar sin morir de dolor en alguna costilla u otra zona frágil. Va tumbándose despacio, evitando aristas o filos cortantes. Aún así, una vez que ha conseguido cumplir la orden nota como se le clavan los escombros por todo el cuerpo.

El Amo se incorpora de su asiento despacio  mientras se deleita viendo luchar a su puta contra los elementos cortantes entre quejidos y resoplidos de desesperación.

Cuando está colocada del todo y pone finalmente las manos en la nuca, la deja así un ratito, para que asimile cada sensación. Sabe que aunque ahora esté sufriendo, más adelante recordará esta situación y se mojará como la perra masoquista que es. Y le pedirá más nivel.

Se coloca a su lado, sin llegar a subir al montoncito de escombro. Levanta el pie y lo posa sobre el culo de la perra, cargando poco a poco su peso sobre ella. La presión hace que se acentúen los pinchazos en la pelvis, justo sonde una piedra asesina le está recordando lo mal que ha elegido tumbándose ahí. Ella grita suplicando.

-Amo...!!! Por favooor!!!!

El Amo se apiada de ella y relaja la presión en el culo, pero vuelve a colocar la bota sobe un muslo, con el mismo resultado. Repite la misma acción recorriendo su cuerpo y presionando con la bota la espalda, los brazos, las manos, la cara.... 

La perra agotada de tanto gritar pide parar... está al límite. Los pechos le arden más que ninguna otra parte, al presionar el Amo en la espalda, nota un dolor punzante muy agudo en un pezón.

- Sabes cuál es la palabra de seguridad. En cuanto la nombres, paro y te marchas a casa.

La perra llora desesperada. No quiere irse a casa. Pero está sufriendo muchísimo. 

El Amo busca por el suelo algo durante un rato, dejándola descansar. Vuelve a los pocos segundos con una piedra de escombro en la mano. Le abre las nalgas y se la coloca lo más cerca que puede del ano, cuidando de que las aristas más vivas se le claven bien en el inicio de los cachetes. Se los cierra presionando. La perra gime.

- Nivel?

- ... Seis, señor.

- No me vale.- Busca una piedra mayor, un fragmento de pared con un cachito incrustado de ladrillo vivo. Lo lanza al aire y lo coge al vuelo apretándolo bien en la mano- Éste va a ser ideal.

Vuelve a abrirle bien las nalgas asegurándose de que el lado vivo da justo en el esfínter anal. Al juntarle de nuevo los dos cachetes la perra gime muy fuerte y resopla nerviosa. Ahora sí le duele de verdad.

- Amo! Nueve....!

- Ves? Ya nos vamos entendiendo.

Alcanza un rollo de cinta de embalar de uno de los muebles volcados de la cocina y con tres trozos, de cadera a cadera, une las dos nalgas bien prietas de la perra, asegurándose de que no se mueve la piedra de dentro. Esta comienza a llorar.

- Siéntate. 

- Amo...!!

-Te siento yo?

- No... no.

La perra entre quejidos y llantos se intenta incorporar sobre los escombros. Consigue a duras penas girarse y apoyar las nalgas, soltando un gruñido intenso de dolor. El Amo sonríe.

- Te quejarás... ¿No decías que necesitabas tu dosis de dolor? Agradéceme que me preocupo por ti. Chupapollas egoísta. 

- No, Amo, no me quejo - Se aparta las lágrimas y los mocos de la cara, consiguiendo embadurnársela más con el yeso y el polvo del ladrillo - Te agradezco que te preocupes por mí. 

- Así mejor... - Se levanta y se va a echar un cigarro al balcón. 

La perra aprovecha la ausencia para colocase mejor y aliviar de alguna manera el sufrimiento... aunque es imposible, a poco que se mueve, la piedra de entre sus nalgas se le clava y le saca un aullido y las de fuera lo hacen en los cachetes, las palmas de las manos y las plantas de los pies. Sólo quiere que pase ese tormento cuanto antes... pero el tiempo pasa lento cuando hay dolor.

Después de unos minutos de martirio el Amo decide cambiar de juego. Le ordena ponerse de pie y subir los brazos. Le ata las muñecas con una cuerda y se las engancha al cáncamo de la lámpara de techo, ahora vacío. Tira de ella hasta que queda colgada y apenas tocan el suelo las puntas de los pies.

Coge del mismo montón de escombro un trozo largo de cable y lo dobla por la mitad.
La azota fuerte con él durante unos minutos, marcándole el cuerpo con largas lineas encarnadas. Ella grita, se retuerce y se gira intentando evitar que el Amo repita el golpe dos veces en el mismo sitio, pero éste adivina la jugada y acaba golpeando hasta cinco veces en cada lugar. 

- Eso por hacer trampa, puta.

Tras el cable, el Amo se va a por una cerveza fresquita a la nevera, que han mantenido enchufada en una esquina durante la obra. A la vuelta, pensativo, se entretiene cogiendo piedras del suelo. Se coloca detrás de ella y le lanza una con toda su fuerza al culo. La perra pega un respingo del susto y grita.

- No te muevas, o te daré sin querer en donde no debo.

El Amo lanza otra un poco mas grande, esta vez le da al muslo. La perra vuelve a gritar.

- Nivel?

- Nueve, Señor.

Bien... vamos a jugar.

El Amo se está divirtiendo como un chiquillo con su puta, marcándole el cuerpo a pedradas. Esta llora y grita con cada una, sobre todo las que atinan en los pechos o en las piernas. Sólo un par se le fueron a donde no debían. Aunque sin daño grave.

Tras el juego de lapidación, el Amo, por fin accede a que la perra tenga su premio. Y la desengancha.

Tras una mamada de las que solo una puta agradecida sabe hacer, el Amo se corre en sus tetas y le hace vestirse de nuevo.

- Ven, princesa, te has portado de diez. 

- Gracias, Amo. Tu también - Y le guiña el ojo, coqueta. 

Ambos se abrazan y se besan. 

-Tienes hambre, puta? Te invito a una hamburguesa.

- Claro, mi Amo. Puedo quitarme ya la piedra del culo?

- No, princesa- Le da un beso en la frente- Yo te diré cuando hacerlo. Lávate la cara y vamos a cenar.













Efectos secundarios. Confinamiento

Llevo más de mes y medio encerrada en casa. Qué barbaridad...!

Que cómo llevo el confinamiento? Pues la verdad es que está siendo toda una aventura interna. Sorprendentemente, y en contra de lo que me esperaba, leo menos de lo que querría y actúo más.

Imaginé que al tener más tiempo leería más, tengo buenas lecturas atrasadas, sin embargo es mi cabeza creativa la que está activada y siempre se me ocurren cosas nuevas para hacer. Bricolaje, manualidades, puzzles, escritura artística, jardinería...

También disfruto más y más tiempo los pequeños placeres de mi vida casera. Ese roneo en la cama desde que abro los ojos hasta que me levanto... La cocina de chup chup durante horas... Esas miradas cómplices con mis gatos que tanto me dicen... Esas horas perfectas de sol en la terraza mientras veo los pequeños brotes de las hortensias crecer... Sabes? Hoy por fin, después de dos semanas, se ha dignado a presentarse una flor de los cuarenta y siete capullos del jazmín.







Parece que todo es positivo... Pero no lo es. Tengo la desgracia de haber perdido el morbo. Todo. Absolutamente todo.

Quiero creer que me ha ocurrido ésto como un mecanismo de defensa. La noticia de que no volvería a coincidir con él en el trabajo hasta dentro de varios meses (los teatros y los eventos multitudinarios van a ser los últimos en restablecerse tras la vuelta del confinamiento) me rompió por dentro. Mi cerebro de alguna forma decidió hibernar, esperar. Dormir hasta que algo real vuelva a despertarle las ganas de rugir, morder y sentir al límite.

Físicamente se traduce en un letargo sexual extraño. No me masturbo desde hace mucho tiempo... y cuando lo he hecho me te tenido que obligar. Mis gifs cochinos... mis vídeos fetiche... mis juguetes... mis fantasías recurrentes con Amo... todo se ha dormido... está sedado, como yo.

A veces leo el diario... y me preocupa pensar que no soy capaz de volver a llegar a sentir el mismo placer con el dolor... Me asusta pensar que he podido perder mi humedad genética... mi esencia perruna, mi identidad.

Por contra, con José Ángel me va mejor que bien... Él sigue yendo a trabajar y contacta conmigo cuando tiene tiempo.

Ja! Cuando está en su casa chateamos como si fuéramos compañeros de trabajo. Por supuesto, soy hombre, charlamos de herramientas, materiales de construcción, máquinas y yesos para arreglar paredes y chapuzas caseras... Cuando está solo y tiene libertad soy de nuevo su princesa.... y vemos las pelis que elige juntos... (bendito Netflix) nos reímos de las tonterías del mundo y me pica para que le conteste burradas y groserías de las que tanto me gusta alardear...

Se ha convertido en un gran amigo. En alguien esencial en mi vida. Un apoyo en mi día a día y un ancla a la que agarrarme desde mi nube de aislamiento.

De vez en cuando me obligo a llamarlo Amo. Pero me resulta extraño. Eso si, me sigo poniendo mi collar cuando hablo con él. Y me reconforta cuando me ducho, me depilo y me arreglo y me pinto las uñas para él. Me da un pellizco en el estómago cuando lo veo en alguna foto que envía y sonrío como una boba cuando me manda a la cama y me dice que descanse y que me cuide...

Es tan extraño todo... Me habré vuelto vainilla? Me he enamorado? Volveré algún día a ser la puta de mi Amo?

Seré capaz de disfrutar del dolor como antes?

Volverá a ser alguna vez todo como fue antes del confinamiento....?

Fantaseo mucho ahora con el día en que me reencuentre con mi Amo de nuevo. Tendremos que volver a comenzar desde el principio, supongo... De momento sigue siendo todo un sueño lejano.

No me sueltes la correa, por favor. Tienes mucho que reconstruir. Pero lo daré todo para que así sea cuando decidas. Mientras tanto seguiré esperando mi Hola princesa, como lo llevas... y seré muy feliz a tu lado.


Te quiero mucho





P.D. Tengo una canción en mi cabeza repiqueteando desde hace dias...

Mercedes Sosa. Cambia... Todo cambia.

https://youtu.be/98XkPHcmCv0

Hasta mañana, mi dueño