Rumbo al Zordeste: Vitoria (parte I)

 Jo, Amo, Cuando hace una semana leí que me dabas vía libre para disfrutar mi viaje como quisiera y que me divirtiera jugando, poniendo yo mis propios límites, ni de lejos me imaginaba que iba a vivir tan intensamente esta semana.

Esta vez mi visita a mis amigos de morbo me llevó a Vitoria. KelPa y Enerito eran las protagonistas. Han estado conmigo desde hace años, desde que empezamos en el grupo del Sótano. Son hermanos para mi ya. No hay nada que no sepan de mí, conocen mis morbos más internos, y me parece que después de estos días ya no me queda más que contarles.

No conocía Vitoria, para empezar, ni a la comunidad BDSM de allí. Y me quedé enamorada de sus rinconcitos. Las gentes del norte tienen fama de acogedores y generosos. No puedo decir lo contrario. Me sentí super cómoda.

Aproveché las fechas, además, para asistir a un evento que se celebraba en el local BDSM Dark Velvet, en Valladolid, me apetecía empaparme de morbo y nada mejor que una fiesta del Spank para hacerlo.

Así que, tras unos días viviendo en Vitoria, que aproveché para ponernos al día KelPa, Enero y yo, y de paso conocer a duke, el sumiso-pet de KelPa y a sus colegas de morbo (Urtzi... Ya no se me va a olvidar nunca más su nombre, ya leerás por qué), preparamos la mochila y "tiramos pa Valladolid"

Viajamos prontito, KelPa, duke, Ace y yo, luego a la tarde se nos uniría Enero. Habían alquilado el local unas horas antes y tenían planeado sesionar y dar unas nociones básicas de azotes a Ace que quería practicar. así que me ofrecí como spankee (que zorda... jajaja!) para que practicase todo el que quisiera. Lienzo en blanco.

Pasamos por el Mercadona, pillamos cosas para comer, y entramos en el local. Me encantó la ubicación. Un polígono industrial a las afueras de Valladolid, que precisamente, un sábado está completamente vacío y nadie molesta, ni molestan a nadie. 

Flipé. Era exactamente como describen en 2364 la mazmorra de José Ángel. Salvo la columna de pirámides afiladas, y el espejo, ah, y el armario de herramientas, aunque sí que había colgadas fustas, floggers y varas por las paredes. Ah, y una lengua de dragón... Me estremecí ligeramente al verlo, recordando mi anterior experiencia en la mazmorra de la Señora Aiguaneu (aquí).

Suelo de tarima imitando madera clara, una barra de bar con banquetes altos, una zona de sofás y asientos tapizados con materiales plásticos, para poderse lavar, y luego, a lo largo de la estancia, desperdigados los diferentes muebles de tortura, potros de varios tipos, jaulas, cruz de San Andrés... No faltaba de nada.



Comimos tranquilamente y tras unos minutos de relax nos pusimos manos a la obra. 

- A ver - dijo KelPa- Qué plan tenéis, qué queréis hacer.?

- Ni idea- contesté- no tengo ningún plan. Lo que veáis vosotros. Me presto a lo que surja.

Nos desnudamos y nos sentamos en el suelo mientras él iba abriendo la maleta e iba sacando con dedicación cada elemento y extendiéndolos por el parqué.

En ese momento me enteré que estábamos ahí para dar una pequeña clase teórico-práctica del azote, Cosa que KelPa hizo magistralmente. He de reconocer que tengo poca base teórica. Amo y yo somos más de tirarnos al barro e ir aprendiendo sobre la marcha, con lo cual me pareció super interesante. Capas de la piel, y como reaccionan a los golpes, zonas de más o menos riesgo... efectos de cada elemento en la piel al golpear. Calentamiento y aguante del cuerpo al precalentar una zona.... me resultó super interesante, la verdad.

Momento de la práctica. Me pide, por favor, que me coloque en el potro, explica las diferentes posturas del cuerpo a la hora de recibir los golpes. No es lo mismo, ni duele de igual manera tener al Spankee con el glúteo relajado (de pie, o apoyando los codos en el potro, por ejemplo) que con el músculo completamente tenso (que es cuando se está de cuclillas). Empieza a palmear mi culo mientras explica cómo colocar la mano y los efectos de cada forma. Le toca el turno a Ace, tras pedirme permiso para tocarme, comprueba de forma práctica lo que va explicando KelPa, valora cada parte del culo, las zonas con mas o menos grasa, (he de reconocer con orgullo que tener un culo tan grande me permite tener mucha más capacidad de azotes). Las zonas prohibidas (riñones, corvas, caderas...).


Me dan las gracias y me voy a sentar al suelo, KelPa, tan atento como no existe nadie, me trae un gran cojín cuadrado para que esté mas cómoda. Le toca el turno a duke, se coloca en otro potro y empiezan KelPa y Ace a practicar con el flogger en el culo del pet, Intensidades (del 1 al 10), colores (azul, verde, amarillo, y rojo) como forma de informar al spanker los niveles de dolor. Me gustó observar. Ver a otras personas sus rutinas en las sesiones me aporta mucho. Además, me di cuenta de que los Doms tienen que fijarse en las reacciones del cuerpo del sumi. Muchas veces dan más información que las propias palabras, y observé además, que particularmente duke da muchísima información con el cuerpo. También me gustó ver cómo gestiona el dolor. A mí me da por llorar, en cambio a él le salían unos gruñidos super curiosos. Luego me contó que, al ser pet, esos gruñidos le ayudan enormemente a encontrar su esencia primal. Me pareció una pasada. Cómo cada uno va adaptando sus morbos ante los mismos estímulos.

Estuvieron bastante tiempo, tanto que ya se le notaba el dolor y el cansancio. Le pido un segundo de atención a KelPa y cuando se acerca a mí le sugiero que si ve que su sumiso necesita un descanso me ofrezco para sustituirlo. Me dice, no. Espera, que él mismo lo exprese. 

Tras unos minutos más es mi turno de nuevo, bien! esta vez sobre intensidades y números. Empezó con golpes suaves. Explicando la importancia de la comunicación entre ambos.

Fue pasando de herramienta en herramienta, desde mi nivel cero de dolor (hola buenos días, yo pasaba por aquí...) a cuatro, seis... cinco... hasta que uno de los golpes llegué a mi ocho. Intenso, picante, super gustoso. Seguimos un rato largo. Luego practicó Ace con varias herramientas. Le iba explicando los efectos de cada herramienta. De hecho, ocurre que una de ellas, la pala de cuero dura de dos colas, da el impacto más fuerte en las puntas que en el cuerpo, lo que hace que el impacto más duro me llegue casi a la cadera cuando golpea al centro del culo. Picaba bastante, por cierto. Muy recomendable. Yo le comenté los diferentes tipos de dolor que siento, desde el picante, al contundente, agudo, lacerante, como de pinchazo, de calor...

Cuando Ace pensó que ya tenía bastante práctica tomó el relevo KelPa. 

He de decir que a pesar de no haber sesionado nunca juntos, ambos sabemos mucho sobre el otro de tantísimas conversaciones que hemos tenido, y de los intercambios de lectura de nuestros respectivos diarios, lo cual fue una tremenda ventaja, puesto que pude dejarme llevar sin problema.

Alternando intensidades, ochos, nueves y algún que otro diez, acabó por sacarme a golpes un par de orgasmos brutales entre lágrimas y aullidos... 

En cuanto me relajé fui consciente que los otros dos compañeros estaban mirando, lógico, estábamos solos los cuatro, no había otra! Me morí de la vergüenza. 

- Perdón... jeje...

- Nada! ha sido maravilloso.

El pobre kelPa estaba sudando del esfuerzo. Le pedí perdón también... y le di las gracias. Tardaría unas horas en dejar de notar los latigazos en el culo. Aún hoy sigo con dos grandes moratones negros en las nalgas.

Tras el juego, teníamos todavía unas horas para recoger todo, desinfectar y dejar limpio el local. A las diez empezaba el evento. Mientras íbamos recogiendo Ace de pie, pensativo dice en voz alta:

- Puedo daros un abrazo?

- Pues claro!!! 

- Quiero agradeceros la experiencia.

Nos agarramos los cuatro en una piña y nos dimos todos las gracias por el rato tan chulo que habíamos pasado. Vamos a recoger! Que nos pilla el toro!!  

Yo que me había traído mi corsé negro, mis zapatos nuevos, y el maquillaje para estar deslumbrante... después del rato que acabamos de pasar me dije... paaaaso de liarme. Me dejo lo que tengo, que al cabo es negro (había código de vestimenta) y me quedo descalza, que me encanta. 

Mierda, el collar de perra se quedó en Vitoria. Por suerte Enero aun no había salido de casa y me lo pudo traer más tarde.

Una hora antes del inicio llegaron los anfitriones de la fiesta. KelPa me comentó que en realidad montaron ellos el local, pero son en total unos 40 miembros, que tras hacer numerosos munchs (quedadas sin protocolo de charlas y de intercambio de morbos) acabaron decidiendo crear un local propio. Me parece una idea maravillosa. Todas las iniciativas de este tipo me resultan de una valentía tremenda. Les deseo todo lo mejor. (el enlace a su página aquí)

Jo, todo lo lanzada que soy en distancias cortas se va a tomar por saco en cuanto me encuentro rodeada de gente... Me encantaría ser como KelPa. Hablando con todo el mundo, riendo y gastando bromas... Me da envidia. Me quedé sentada con mi coca cola un buen rato. De vez en cuando alguien me daba conversación... y ahí me sentía más cómoda, pero en seguida se pasaba. Agradecía infinito cuando alguien de mi grupito me comentaba algo. Pero de los cuatro, tres éramos introvertidos. Vaya tela, jajaja!

De pronto, en un momento de la tarde veo a mi lado un sumiso con el collar que reconocí de KelPa con unas mallas de cuerpo entre morados, y azules, un arnés de pecho y una máscara de perro. Coño! duke! Aluciné con el cambio de vestimenta. Le quedaba super bien! y esa máscara... me enamoró completamente, y encima la máscara también era morada, mi color favorito.




Me quedé con ganas de saber más cosas de su fetiche, no conozco a ningún pet. Me pareció fascinante. 

De vez en cuando se perdían KelPa y su sumiso para jugar en los potros, al igual que otras parejas. Cada uno dando rienda suelta a sus juguetes de castigo. Me propuso también a mí si quería recibir una dosis más de lo de aquella tarde, pero preferí no hacerlo. Entre tanta gente no me siento cómoda y ya tuve mi dosis de dolor en aquel día. Se lo agradecí, por supuesto.

La noche fue pasando, la música amenizaba las conversaciones y conocí a gente super maja. Al final me lo paso bien, siempre acabo charlando con gente curiosa y morbosa como yo. Como el caso de xena, una esclava que me cautivó por el aguante. Me enseñó fotos de una sesión de látigo. Me morí de la envidia, tenía espalda y culo llenos de cortecitos. Un trabajo impecable, la verdad. También entablé conversación con Vlad, que traía una maravilla de herramientas y me fue enseñando.

De pronto veo al fondo a KelPa recogiendo molesto su material. Qué lechugas habrá pasado. Más tarde me comenta lo ocurrido y me parece relevante comentarlo por este canal, porque pasa más de lo habitual y no debería.

Cuando una persona está probando un flogger, una vara, o lo que sea y tú ves que no lo está haciendo correctamente, de base te quedas quieto y no opinas, pero si quisieras hacerlo, lo correcto es acercarse y comentarle educadamente si le importa recibir un consejo, o una puntualización. Y lo que ocurrió fue que KelPa estaba explicando a enero como dar los golpes con un flogger, y de pronto vino otro dom y le quitó la herramienta a enero de la mano para explicarle también la mejor forma de hacerlo. 

Con razón se molestó y dejó de sesionar. Se acabó el juego. Lo malo fue que el daño colateral, duke, se quedó sin sus adorados azotes. Afortunadamente, tras el incidente y a medida que los invitados iban despidiéndose y desapareciendo, y ya con menos gente en la mazmorra, el pet recibió con creces su sesión con su Amo que tanto necesitaba. Por cierto, nos juntamos Ace y yo cerquita para disfrutar en primera línea de la sesión. Super placentero, he de decir. Un gusto ver sesionar y disfrutar entre amigos.

A eso de las tres de la madrugada decidimos marchar nosotros también. Dormimos en un motel cercano, y al día siguiente, tras comer en una super pizzería en el centro de Valladolid, los cuatro, ya convertidos en amigos de morbo, volvimos a Vitoria.





Ansiedad...

No sabía si escribir en mi diario personal o en el de arween. Bueno, yo lo escribo y que Amo decida si puedo o no publicarlo. Necesito escribirlo para ordenar mis emociones.

Llevo unos días, igual un par de semanas, que me da por vomitar. Así, sin más. Empieza a hacérseme la boca agua, y noto un dolor punzante en el estómago, como si me lo retorcieran. Afortunadamente la mayoría de las veces no llego a soltar nada, porque puedo controlarlo respirando y aguantando. Pero cuando aquello dice que voy... Suelto todo lo que he comido.

Ayer fue cuando me di cuenta de que era muy probable que fuera ansiedad. La alarma me la dio la calentura que me ha salido sobre el labio. Sólo me salen pupas en la boca por fiebre o por ansiedad, y puedo asegurar que lo primero no era. 

El caso es que ayer, tras mi descubrimiento, estuve alerta por primera vez a mis reacciones. Y descubrí que los vómitos me los provocaban las estupideces más cotidianas. 

Cualquier situación que ocurre fuera de mi control o mi rutina, me provoca una tensión muy grande y es cuando siento el nudo en el estómago y tengo que correr a algún árbol o a un baño. Un atasco imprevisto que me hace llegar tarde, una equivocación en una técnica en el taller, un plan que se adelanta o se retrasa, no encontrar las llaves, o simplemente pagar en el supermercado diez euros más de los que tenía pensado gastarme. Esto me hizo preocuparme de verdad. Qué cojones me está pasando?? Qué está ocurriendo en mi vida para estar en este estado de nervios?

Mierda... me vuelve el pellizco. Voy a por una cápsula de valeriana. Me está ayudando estos días.

Aju... Bueno, sigo.

El caso es que ayer lunes, que libraba, aproveché para ir a ver a mi hermana, la echaba de menos. Entre risas y comentarios, como por sacar un tema más, le cuento mi preocupación. Ella lo vio clarísimo.

- Cómo le va a Jose Ángel? - Me pregunta.

- Buah, está agotado. El nuevo negocio está yendo bastante bien. Es posible que en unos meses recuperen todo lo invertido y empiecen a ganar dinero. Pero a él le está costando muchas horas de sueño y muchos enfrentamientos personales. Me parte el corazón no poder estar más tiempo o ayudarle. Siempre le digo que si necesita huir se venga a casa (Con un buen chute de antihistamínicos, por los gatos, claro). Que recupere horas de sueño. Pero él le quita importancia a sus historias y me dice que no es para tanto. Que soy una exagerá.. jajaja!

- Pues ahí lo tienes.

- En serio? Tú crees que es eso??

- Pepa... blanco y en botella, Malibú.

- No se... A ver, sí que me preocupa, pero no para estar así... es absurdo!

Y seguimos charlando de nuestras cosas, de la familia.. Una tarde noche super amena y divertida. Como siempre. Pero me dejó pensando.

Cuando llegué a casa, por la noche, instintivamente miré el móvil por si tenía algún mensaje, y pinché en el chat que tenemos él y yo... La última conversación del domingo. El momento en que me dice que todo el centro está cerrado, que todos los compañeros se han ido y que le suba la cena. Y cuatro horas después en que le informaba que ya estaba en casita, sana y salva y él contesta con sus besos y corazones de todas las noches.

* Descansa negra

* Te quiero

* Más te vale

De pronto comencé a llorar. Mieeerda... Y mientras lloraba flipaba, buscaba en mis sensaciones qué sentía. Ostia, qué me pasa??? rabia? amor?? enfado? tristeza? Qué cojones...?

Impotencia.... Y ausencia. Ahí me rompí.

Seguí llorando un buen rato, necesitaba comprenderme, vaciar la ansiedad y sustituirla por cariño. Eso lo aprendí con Almudena, mi psicóloga. Primero analizarse, luego comprenderse y después asumir lo que se siente con cariño. No podía hacer nada para solucionarle los problemas a mi Amo. Y tampoco puedo cambiarle la vida. Eso va a ser algo que tengo que asumir sí o sí. Y en mis miedos irracionales sigue la idea de que en un medio-largo plazo le irá tan bien en la vida que hasta se cambie de trabajo y me abandone. No puedo hacer nada para evitarlo, es más, seré muy feliz por él. Joder, es eso lo que me pasa... Me duele verle agotado y no estar. Mi relación con él, de pronto, dejó de ser infinita. Otro guantazo de realidad que me devuelve a mi lugar. A mi contrato. No puedo salirme de mi contrato. No voy a poder hacer nada por evitar que las cosas cambien... Y duele. Duele mucho.




Me fui al sofá, hecha un mar de lágrimas, me recosté y vinieron automáticamente mis dos taraos a subírseme encima. Mushu me miraba con los ojos super abiertos. Hijaputa... estoy segura que me entiende. Me abracé a ella. Es taaan suavita que reconforta. Me sentí afortunada. Dejé salir mi pena unos minutos más, hasta que, creo que por efecto de la valeriana, se me quitaron las ganas de llorar y suspiré.

- Ya? - me pregunté.

- Sip. Era eso.

- Y ahora?

- Masterchef!, te lo estas perdiendo, zorda!

Me fui a la cocina, me serví una copa de vino, corté un cachito de queso gouda y me lo preparé derretido sobre una tostada. Me arrebujé con los dos taraos en la manta a ver mi programa favorito.


Y ahora qué?... Pues ahora voy a seguir caminando a su lado, además, puedo ayudarlo desde mi rinconcito de su vida. Soy perra cuidadora. Es mi trabajo. Y adoro escuchar sus historias y que disfrute con mi compañía. Ser su descanso mental y su alimento favorito. Esto es lo que hay y esta es mi realidad diaria. Pero también esto es mío. Esta es mi vida... Y es maravillosa.

La verdad es que no sé si es por mi condición de sumisa o porque me he vuelto más protectora con los años, nunca me había ocurrido esto. Sufrir físicamente por los problemas de otra persona. Claro, que esa otra persona no es cualquier persona, es mi Amo, a quien me entregué profundamente y sin condiciones hace ya casi ocho años y por quien siento un vínculo tan profundo que está a años luz por encima del amor.

Qué puta mierda de vida, lechugas. No puede quedarse todo como está, cagontó...

Hoy no le veré. Mañana y pasado coincidiremos en turno y le llevaré su merienda, su cenita y el monster... creo que el verde galáctico es su favorito. Eso y el café es lo que lo mantienen en pie todo el turno de noche. Igual hasta me paso su régimen por el forro y le llevo estos dias un poquito de jamón ibérico que tengo reservado para una ocasión especial. Mmmm... 


Ya me siento mejor... No se si por la valeriana o por desahogarme, pero estoy mejor. Ole! Punto para arween. 

Espero que escribir esto me ayude un poquito más y me baje la ansiedad... Ya he seguido los pasos necesarios. Ahora toca esperar a que haga efecto.


Amo... Voy a estar siempre a tu lado, todo el tiempo que pueda. Y disfrutaré de tu compañía hasta que la vida nos separe. Haré lo que siempre dices, vivir el día, que lo que venga... vendrá después. 

Pero no hoy. Hoy soy feliz.


Te quiero




reivindicando el sexo oral

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Amo, yo y el cariño

 Cada vez escribo con más demora... 

Realmente me parece repetitivo contar mi día a día, todo lo que vivimos estos meses ya lo he contado anteriormente en alguna entrada del diario, simplemente vamos alternando días de más intensidad, días de peli a gustito, días de super cenas y días épicos de grandes moraos y agujetas hasta en el cielo de la boca.

Escribo cuando tengo la necesidad de que Amo sepa qué me ocurre por dentro. Y es cierto que cada vez es más raro que ocurra. Ambos hemos llegado a tal punto de entendimiento y de sinceridad que realmente no veo necesario contarle como me siento por dentro. Él ya lo sabe.

Sin embargo esta semana se me está antojando diferente.

Como siempre, tenemos rachas de vernos poco, nada o menos aún... Le dejo su cena en el comedor del teatro por la mañana cuando llego, y él se lo cena por la noche, en su turno. Hablamos, por supuesto, prácticamente todos los días y seguimos compartiendo noches de pelis a distancia (gracias Netflix).

Como decía, esta semana está siendo especial. Siempre me emociona verle, y me entra el cosquilleo de "hoy sí, hoy me revienta a ostias.. " que tanto me gusta experimentar, tenerme con la tensión las dos o tres horas que pasamos juntos me excita mucho. Pero esta semana siento otra cosa. 

Estoy pasando una racha de felicidad interna, la semana que viene tengo días libres y tengo mil planes por hacer, por otro lado estoy siendo más valorada en el trabajo, además he comenzado un curso de restauración de libros antiguos que me vuelve loca y me emociona como hacía años no me sentía aprendiendo algo nuevo.

Empieza el calorcito, el sol en mi terraza, los días largos... la primavera.

He de reconocer que Amo y yo somos poco cariñosos en el trato personal. Es bastante frío en ese sentido, quiero decir, no tiene los gestos de cariño que uno espera de una persona aparentemente abierta como él expone frente a la gente. Amo sabe dar la cara pública perfecta. Agradable, amistoso, cariñoso, responsable, divertido y muy muy respetuoso.

Y luego está el de verdad, el ermitaño, como le llamo yo, el solitario, reservado, el austero en gestos y expresiones. El espartano, como él dice.

Afortunadamente tengo una capacidad innata para traducir los mínimos gestos en grandes sentimientos. Es algo que me viene de niña, lo aprendí con mi hermana, y luego con Carlos, mi anterior pareja, incluso con mi jefe, a quien aguanto desde hace16 años .

Uno podría llevarse las manos a la cabeza si le cuento que tras 7 años y pico que llevamos siendo pareja D/s solo me dijo una vez te quiero, (por cierto, llevo ese momento grabado a fuego), o no me ha llamado nunca cariño, amor, cielo... tesoro. (yo se lo llamo todo el tiempo, jajaja), sin embargo, él tiene otras muestras de cariño que son sólo para mí. Que son nuestro código propio de cariño. Eso me hace única para él y me llena como el poema más romántico del mundo.

Amo tiene de base un trato bastante duro hacia mí. Ya no sé si lo provoca por el rol de amo que sabe que tanto me excita o si es así con toda la gente con la que tiene confianza, Cuando meto la pata, o se me olvida algo (lo cual pasa al menos tres veces al día porque soy muy despistada) o le pregunto dos veces lo mismo porque estoy a mi bola y no le he hecho ni puñetero caso cuando me contestó la primera vez me reprende duro, le molesta de verdad que sea tan olvidadiza... y me lo hace saber con la mirada, o me dice te lo acabo de decir, visiblemente molesto, cosa que me hace poner mi mejor cara de niña mala, apretar los labios y decirle maliciosamente, es que no te hecho ni puñetero caso... 

- Ya...

Luego sonrío, le acaricio la rodilla y le doy un beso en el muslo mientras le llamo bonito! Y él se deja querer por mí.

Muchas noches reprimo el instinto de abrazarme a su pierna, o de pegar mi cabeza en su muslo y olerle de cerca... que me excita tanto. Pero sé que si lo hago se sentirá incómodo, así que he optado por enganchar mi dedo índice en una de las trabillas del pantalón, en la parte del culo, y me quedo así un buen rato. 

- Me vas a romper la trabilla... - Me reprende.

- Si eso pasa yo te la coso - Y sigo enganchada mientras sonrío amorosa.

- Tch - Chasquea con la lengua. Me da por imposible y se deja querer por mí.

Estos últimos años me llama negra. Me encanta! Evidentemente también soy puta, o zorra, que también me chifla. Pero lo de negra... es su manera de llamarme tesoro.  Y lo usa además en los ratitos de cariño vainilla. Me gusta mucho.

La verdad es que hoy en día no puedo imaginarme estando con otra persona que no sea él. Hemos llegado a un punto en el que no hay miedo a perdernos. Hemos aceptado los cambios, las separaciones, los cien mil obstáculos que se nos ponen enfrente para separarnos, los asumimos y nos adaptamos. Y seguimos juntos.





Madre mía cómo me está afectando la primavera... Verás cuando lo lea... Imagino que estará acostumbrado a mis moñeces... pero ésta no se la espera jajajaja!!

Ya sé casi con exactitud la reacción de Amo al leer esto. 



Y con esto lo dirá todo. Y mi contestación será Yo también! jajajaj!!


Amo... te quiero muchísimo. 

Ah! Hoy te toca cenar 300grs de ensalada, no, espera, 250 verdad? un aguacate y una pechuga de pollo a la plancha (Que sí... es verdad, que me has dicho mil veces que se dice meeedia pechuga... pero es que me sale solo!) y de postre, granada. 

Me meto en la cocina ya, que se me va el tiempo escribiendo. 

Luego te veo

Estoy deseando verte. Qué buena semana, lechugas!!!



              - Te quiero, mi Dueño

- Más te vale