fantasía VIII. Barbacoa




La perra hoy está nerviosa. Ha cumplido todas las instrucciones impuestas por su Amo a rajatabla. Lleva una semana dedicada a su cuerpo: Peluquería, depilación integral, manicura, pedicura y depuración interna. 

Y ahí estaba, frente a la puerta de un chalet desconocido, bajándose nerviosa la falda que su Amo ha elegido para ella. Demasiado corta para no llevar bragas. 

En su reloj marcan exactamente las cinco y media, así que llama al timbre y espera a que le abran. Tras unos segundos escucha reír a su Amo tras la puerta hablando con más personas mientras se acerca a abrir.

- Buenas tardes, puta. Puntual, como me gusta a mí.

Instintivamente la perra baja la vista al suelo, sonríe y le presenta la correa. El Amo se la coloca en el cuello y la hace pasar al jardín de la entrada del chalet. La lleva de la correa por el camino de pizarra hasta el jardín trasero, donde la gente ríe y charla despreocupada. No pasan de la decena, calcula ella viendo los pies que se le cruzan. El olor a brasas y a carne asada la pone en situación.

El Amo busca con la mirada a alguien, cuando lo encuentra sonríe.

- Carlos!! - Grita divertido - Te traje un regalito para merendar.

- No me jodas... ¿En serio? - Carlos se acerca a la perra, que sigue con la mirada dirigida al suelo - Es... lo que creo que es??? Buah, chaval, gracias, compañero - Abraza efusivo a José Ángel.

- Un placer. Feliz cumpleaños, cabrón - El Amo le pasa la correa a su colega, orgulloso. Muchos años de compañeros de trabajo y muchos favores que quiere saldar con aquel presente. 

- Joder... una piñata humana... me encanta.

La perra traga saliva. Una piñata... ?

- Dónde la colgamos... A ver, en el porche hay unas buenas vigas, traigo los anclajes y las cuerdas y lo vamos mirando?

- Bien, te la preparo mientras.

El Amo lleva a la perra al porche y coloca una mesa bajo la viga central, chasquea los dedos y ésta se sube obediente colocándose a cuatro patas. 

La gente curiosa va acercándose  a la zona del porche. Una mujer en biquini y con un pareo a la cadera, se dirije a José Ángel, los hielos del cubata tintinean tras cada paso acompasando el sonido del tacón en la pizarra del porche, parece que lo tuviese medido. Cuando llega a él pega su pecho al hombro y le susurra lasciva al oído.

- Así que ésta es tu perra... que guardadito te lo tenías... Habrá que usarla pronto. 

- Jajajaja! pues si, ésta es mi perra. Aunque me temo que habrá que esperar algún tiempo para volver a usarla tras el día que va a tener hoy - Acaricia el lomo de la perra y le propina un sonoro azote en una nalga - ¿Quieres empezar?

La mujer sonríe ilusionada. rodea la mesa con pasos lentos, midiendo, observando y sonriendo de puro sadismo. Finalmente le sube la faldita dejándole el culo expuesto y le observa el orificio anal. Saca un hielo de su cubata y sin dejar de mirar a José Ángel a los ojos se lo mete en la boca. Lo saca despacio y lo introduce en el culo de la perra.

José Ángel acusa el gesto con una sonrisa de medio lado.

- Hija de perra, como me excitas...

Ella ríe divertida. 

- Ya tengo todo! - Interrumpe el anfitrión llegando con una bolsa de deporte.

- Genial, empecemos. Necesito una escalera. 

Otro de los invitados va al cobertizo y echa una mano a José Ángel a colocar los útiles para la suspensión. Eslingas, grilletes, cadenas y el polipasto.

- Sheila, querida, me la vas desnudando?

- Claro, amor.

La perra va dejándose desnudar lentamente por aquella mujer desconocida. La cremallera de la falda... los botones de la camisa.... disfrutaba con el tacto de las manos femeninas, recorriendo su espalda, arañando suavemente con las largas uñas sus zonas erógenas. Cierra los ojos y se deja llevar por las sensaciones.

El Amo comienza a organizar las cuerdas, y una a una va atando a la perra con cariño, metódico, nudo por nudo. Cuando la tiene lista, parece un pavo a punto de entrar al horno. Las piernas encogidas y unidas a los brazos la mantienen abierta y expuesta.

Le engancha dos mosquetones en la espalda, uno a la altura de los hombros, otro a las caderas. 

Cuando la tiene segura y a punto de elevarla se agacha hasta su altura y la mira a los ojos.

- Bien, puta, estás preparada?

Ella lo mira cariñosa a los ojos y sonríe.

- Si, Amo.

- Tienes algo que decirme?

- Estoy muy feliz, gracias por cumplir mi fantasía, Amo.

- De nada, mi puta. Tienes claro la palabra de seguridad y el gesto?

Ella asiente.

- Pues vamos entonces. 

Comienza a accionar la cadena y poco a poco la va elevando. Retiran la mesa de debajo dejando a la perra colgada boca abajo a poco más de un metro. 

Carlos babea de pura excitación... 

- Madre mía...  No sé por dónde empezar.

José Ángel le ofrece una vara de bambú gruesa. Carlos sonríe aceptando la proposición. Agarra la vara y la sacude en el aire varias veces. 

Comienza acariciando la zona del culo con la vara, avisando a la perra de la zona a castigar. A golpecitos suaves y continuos consigue sacarle un pequeño gemido de dolor.

- Igual hay que taparle la boca, algún voluntario?

Otro de los invitados levanta la mano mientras se agarra el paquete por encima del bañador. José Ángel acciona la cadena hasta que la boca de la perra queda a la altura adecuada y en cuanto está listo le mete su polla hasta el fondo, agarrándola de la cola de caballo. 

- Así mejor, gracias. 

Carlos comienza a sacudir la vara impactando con dureza en el culo de la perra. Ella intenta asimilar las sensaciones, el dolor, la falta de aire... comienza a gemir y a apretar los puños. José Ángel no pierde de vista  ni sus manos ni su cara. 

- Alguno más quiere? 

Una mujer levanta la mano. 

- Quisiera comerme ese coñito húmedo...  - Sonríe tímida - Quisiera probar.  

- Claro! todo tuyo.

Coloca un pequeño taburete y al sentarse su cara le queda a la altura de los genitales de la piñata. Acaricia curiosa los labios mayores y juguetea con los dedos. Ríe y se emociona.

- Nunca había tocado uno! Está empapada! Es como tocar pimientos asados!!!

Los invitados ríen. Otra chica más joven se acerca.

- En serio? Puedo?

- Claro que sí - Responde José Ángel. Toda tuya.




Las dos mujeres empiezan a toquetear la vagina de la perra. Juguetean con las manos, prueban a morder, a lamer... a meter los dedos, a jugar con el clítoris, mientras Carlos sigue azotando con fuerza la espalda, la barriga y las tetas de la perra. 

El dolor comienza a hacerse visible, las marcas rojas de los golpes empiezan a aparecer y la perra resopla y aúlla entre cada embestida de la polla que entra y sale de su traquea.

- Veamos qué más hay por aquí... - José Ángel trastea en la bolsa de deporte y saca unas pinzas japonesas, una pala de madera, varios consoladores, un bote de lubricante y una antena de coche extensible. Los coloca sobre la mesa.- Más juguetes. Alguien quiere?

- Guau... yo! - Aventura otro de los invitados, cogiendo uno de los consoladores.

Lubrica bien el esfinter de la perra, introduciendo bien los dedos y poco a poco juguetea con el consolador. Lo va sacudiendo dentro y mete otro en su coño. Se juntan cuatro y le estimulan coño, culo y boca, mientras otro la azota con la antena por todo el cuerpo. Tras unos segundos intensos la perra comienza a temblar.

- Amo... permiso para correrme...

- No. Aguanta, puta

Ninguno de los cuatro baja el ritmo, un minuto.. dos... tres....

La perra llora y grita de impotencia, está al límite, 

- Por favor por favor Amoooo!... No puedo más!.

- Está bien, córrete.

La perra grita para soltar tensión mientras suelta un chorro de agua del coño, creando una explosión de risas y gritos de sorpresa. Cuando deja de convulsionar y recupera el aliento agradece al Amo. 

- Bien, perra, voy a descolgarte. 

Accionando de nuevo la cadena del polipasto va  colocando de nuevo a la perra encima de la mesa y poco a poco va soltando las cuerdas y desentumeciendo los músculos agarrotados hasta que vuelve la circulación. Cuando se recupera le ofrece en sus comederos agua y los restos y huesos de la barbacoa.  

- Come algo, te lo has ganado.

- Gracias, Amo.

- Cuando termines vas a mantenerte a cuatro patas sobre la mesita baja, vas a ser el desahogo de todos hasta que nos vayamos.

- Sí, Amo.

El resto de la velada lo pasan los invitados en la piscina, charlando y escuchando música, de vez en cuando alguno se acercaba a la mesita y desahogaba su morbo con la perra, bien a base de golpes o aliviando su apetito sexual o su curiosidad por probar prácticas: Jugar con comida, enemas de cerveza, usarla como plato... Todo lo que la imaginación morbosa (y los videos de porntube) pueda inventar.

Por la noche, ya de vuelta en la casa del Amo, en premio, la perra, tras una ducha calentita y una cena especial, el Amo le permitió dormir con él en su cama. 


arween y el sexo

Es curioso ver cómo desde que soy practicante de BDSM el sexo convencional (llamando así a la penetración pene-vagina) no sólo ha pasado a un segundo plano, sino que se ha convertido en algo esporádico a lo que recurrimos como por capricho. Ni siquiera como una práctica más. 

En el caso de Amo supongo que le resultará más placentero el sexo oral (Ahí he de reconocer que no se me da nada mal, jeje...) y en mi caso por la particularidad de mi vena masoquista.

La verdad, hablando con la gente, a pocos les ocurre como a mí. Y es que cuando me excito siento como si, de alguna manera, mi piel se durmiera, dejo de sentir el tacto como lo hago normalmente. No noto las caricias, los lametones en los pezones... ni las presiones de las manos, necesito que me pellizquen fuerte, que me presionen y me muerdan para notar de verdad que me tocan. 

Con el sexo vaginal me ocurre igual. Una vez que estoy lubricada apenas siento nada. Bueno, salvo en en el caso de uno de los chicos con los que estuve, tenía la particularidad de tener una polla fina, pero lo suficientemente larga para darme justo en el punto g, pero sólo ocurría si estaba muy excitado y si yo me sentaba encima, lo que ocurría muy de vez en cuando. Acababa siendo una lotería y una pequeña frustración diaria... Me limitaba a fingir y si ese día tocaba orgasmo lo disfrutaba como si fuera un postre de navidad.

El caso es que he descubierto que al estar tiempo sin practicarlo mi vagina se cierra, así que, si tras unos meses sin practicar sexo de pronto me mete Amo su polla, se tensan tanto mis carnes que provocan dolor... Y eso sí que lo disfruto. 

Como me ocurrió la otra noche.

Tras cenar (esta vez le hice pollo asado con una super salsa de bacon y especias, con patatas. Si... lo se, llevo años diciendo que voy a hacer un apartado de comida...) y mientras le lamía los pezones, Amo me preguntó qué quería que yo le hiciese. Mi respuesta fue:

- Quiero follarte, Amo.

- Bien, y cómo quieres hacerlo.

 - Quiero sentarme encima de ti y follarte, Amo.

- Ven, sígueme, puta.

Fui tras él en silencio, me fue llevando por pasillos hasta una pequeña estancia en la que había un sofá.  Se sentó en él y comenzó a quitarse la camiseta. Por supuesto en cuanto vi el primer movimiento fui a echarle una mano y le ayudé a desvestirse.

- A trabajar, puta. Ya sabes lo que tienes que hacer.

Sonreí feliz. Sus pezones. 

Teniendo a Amo tan accesible me resultó super placentero lamerle. No había camisetas de por medio ni sillas con ruedas incómodas, Amo se recostó en el sofá con los brazos extendidos en el respaldo y yo me dediqué en cuerpo y alma a darle placer. 

Estaba excitada y mientras le trabajaba el pecho me contoneaba rozando mi sexo con su rodilla. 

- Que rico, puta... - susurraba Amo, yo me sonreía y seguía con mi labor.

De vez en cuando se acercaba a mi oreja y la lamía... Sacándome gemidos y poniéndome la carne de gallina. Luego metió su lengua en mi boca. Nos besamos y aproveché para sentarme sobre él y besarle con más intensidad. Adoro la lengua de Amo, me llena la boca y me pone cachondísima.

Así estuvimos un buen rato. De vez en cuando me separaba de sí y me abofeteaba duro, lo que me calentaba aún más.

- Te gusta, puta?

-Si, Amo... mucho.

Volvía a abofetearme más duro

- Que zorra qu eres... Te gusta así? -  Y suelta otro guantazo. Ese dolió de verdad. Gemí y me encogí.

- ... au.. Si, Amo...

- Cómeme la polla, zorra.

Me levanté de encima de él, me coloqué en el suelo, entre sus piernas abiertas y lentamente le fui desabrochando el pantalón, le quité los zapatos, los calcetines y finalmente lo tuve frente a mí desnudo, imponente y con la polla bien dura, mi plato favorito ante mí. 

A comer, puta.

Empecé a lamer suave, disfrutando del olor y la textura que tanto me gusta... y poco a poco fui metiéndomela mas adentro y con más ritmo. De vez en cuando echaba una mirada hacia arriba. Amo estaba con su cabeza hacia atrás gozando como en un baño caliente.

Tras un par de minutos me dio la orden que tanto ansiaba.

- Métete mi polla.

Sonreí triunfante, me coloqué de pie, me desnudé tranquila y me senté sobre él.

Madre mía. Sí que tenía el agujero estrecho, apenas entró el glande note una tirantez muy fuerte en mi vagina. Au, gemí, Amo sabe de mi situación y sabe que disfruto del dolor... así que no lo dudó y empujó sus caderas entrando con fuerza en mi. La reacción no se hizo esperar, solté un quejido largo y agudo, Amo siguió empujando hacia arriba, y yo sentía quemarme por dentro. 

Poco a poco, embestida tras embestida, el estrecho agujero se fue haciendo al tamaño. Paró la tirantez, aunque no el zumbido del dolor, empecé a moverme y a besar a Amo, lo abrazaba mientras subía y bajaba, sintiendo un placer indescriptible... 

Amo lleva su boca a mi oreja y me susurra la orden.

- Córrete, puta.

Obediente arween, dejé salir las sensaciones... los olores, el calor de la piel desnuda del Amo... Y me llegó un intenso orgasmo.

- Gracias... - le dije sonriéndole  

 Seguí moviéndome sin dejar de mirarlo a la cara... cómo puede este chico excitarme tantísimo...?



Agarra mi correa y tira fuerte de ella, provocando que el collar me ahogase, cada vez más, y yo sin parar de moverme arriba y abajo, entrando y saliendo... Me quedo sin aire... me aprieta mucho. Recuerdo mentalmente mi seña de seguridad por si acaso, pero no suelto la tensión ni me quejo, al contrario, le sonrío con malicia... que cabeza sádica tienes Amo... cómo te quiero. De pronto me viene un intenso placer por el coño. 

- Amo... permiso... quiero correrme....

- Córrete.

Apreté con fuerza para dejar ir la tensión, Notaba mis ojos latiendo de la fuerza y veía lucecitas flotar sobre mí. Amo suelta la correa y me desmorono sobre él. Agradezco el orgasmo tras recomponer la respiración, Amo sonríe, y me ordena seguir con mi trabajo. 

Repetimos la experiencia más veces, todas ellas finalizando en orgasmo... La verdad es que ni sé los que fueron... De vez en cuando Amo tomaba la correa y con el extremo del mango azotaba mis tetas y mi cara, consiguiendo aumentar mi placer y por tanto intensificar el clímax.

Cuando ya no fui capaz de correrme más, agotada del ejercicio y exhausta de placer, al fin Amo me deja descansar.

- Cómeme la polla hasta que me corra.

Me levante feliz y con un gran escozor en mi coño. Así sí que mola follar, ves? 

Me coloqué entre las piernas del Amo, volviendo a mi trabajo inicial, Saboreando mis fluidos en él, me gusta mi sabor. Es interesante la combinación de sabores de Amo y el mío... creamos una buena mezcla jajaja!

Amo se fue excitando por momentos, Apretaba mi cabeza contra su pelvis llegando a mi tráquea y provocándome fuertes arcadas, tras unos segundos de presión me soltaba y volvía a respirar, acelerando mis movimientos de cabeza y lengua.

-Sii... puta, que rico la chupas... voy a correrme, puta de mierda...- Amo me insulta mientras vuelve a apretar mi cabeza metiéndome la polla nuevamente al fondo. Cada vez más violento, cada vez más duro. Hasta que tras un largo quejido de puro placer, Amo se corre en mi boca y se separa de mí.

- Buena chica. Traga - Me dice mientras me da golpecitos en la cabeza. Sonrío feliz y obedezco.

Nos vestimos los dos, y tal y como llegamos, salimos de la estancia, yo detrás de él componiéndome el pelo y colocando mi correa a la espalda, el juego que da el puñetero collar con la correa... qué buena compra hice jajaja!

Tras volver al sitio, él en su puesto y yo en el mío, en el suelo, seguimos viendo la serie, charlamos y seguimos hablando de nuestras cosas, de vez en cuando le sonreía y me abrazaba a su rodilla.

- Tú solo te corres una vez, Amo.

- Si, por?

- Porque no sabes lo que te pierdes...!

Nos reímos... Estaba feliz como un perro con dos colas.

- Bueno... a esperar otros seis meses - le dije burlona, saboreando mi ardor genital - No te importa?

Amo me mira cariñoso y sonríe.

- No pasa nada...


Al final se nos hizo tarde... Amo tenía su ronda y yo ya no debía estar ahí, asi que recogí y marché a casa, satisfecha de un muy buen polvo y una noche maravillosa con mi Amo... 


Me siento la mujer más afortunada del mundo. Gracias, Amo.


Te quiero


 

Idealizar al Amo

Anoche Amo y yo pasamos una noche estupenda.

No es que hiciera mucho que no nos veíamos, apenas un par de días nos separaban de la última vez juntos, pero tenía más ganas de verle de lo normal. Estoy leyendo la novela de un amigo, y me sube la temperatura bastante. No es muy aconsejable leer BDSM en el trabajo, aunque en mi caso, sabiendo que al final de la jornada voy a tener mi dosis de Amo... pues me dejo encender por las páginas y así estoy en la temperatura justa cuando me es requerido.


El caso es que tras la cena (dos buenos entrecots con salsa roquefort y puré de papas casero) le comentaba que tenía una nueva fantasía y que la escribiría en el diario. Y hablando de todo un poco, finalmente, mientras se levanta y va a por una cerveza al congelador, me reprende.

- Me idealizas demasiado.

- Claro (le contesto desde mi sitio, en el suelo), es mi trabajo. Esto es parte del rollo de ser tu sumisa. Que te idealizo. Gracias a eso me mantengo caliente, me masturbo cada día y tengo morbo extra de sobra para calentarte siempre que me lo pidas. Así tienes a tu puta disponible cuándo y como gustas, tu cena preparada con dedicación digna del mejor de los chefs, buena conversación y compañía impecable. Sales ganando.

- Sí. Es verdad, salgo ganando.  

Amo vuelve de la nevera, se coloca detrás de mí y me coge un buen mechón de pelo tirando hacia arriba. Me lo tensa tanto que me levanta hasta que me quedo de rodillas, sin soltar el pelo se lleva mi cabeza a su entrepierna y se restriega con mi pelo. Mientras tira con una mano, con la otra comienza a abofetearme la cara con fuerza. Duele mucho, pero gimo. Me gusta que el Amo me abofetee. 

No parece muy contento con mi reacción y continua cada vez con más fuerza hasta que tras el gemido me sale un au... Repite golpeando mi cara. Intento esconderla entre sus piernas, pero no me deja. Tiene tan tenso mi pelo que me inmoviliza la cabeza. 

Comienzo a llorar. Amo se da por satisfecho con mi reacción y me libera. Se va hacia el asiento mientras se sube la camiseta.

- Haz tu trabajo, puta.

Ya no lloro. Sonrío de medio lado y me incorporo para lamerle los pezones. Siiiii... me encanta.

Amo sigue viendo su película y tomando su cerve fresquita mientras me dedico a darle placer, está satisfecho y me excita ser la artífice de esa sensación.

Amo se lleva mi cabeza hacia sí y me lame la oreja, sin cuidado, babeando y respirando mientras lame con dureza. Sabe que me pone cachondísima que haga eso... tras unos segundos, me susurra.

-Córrete, puta.

 Me dejo llevar por las sensaciones. La excitación de la espera, mi calentamiento de la tarde, el dolor intenso en mis mejillas, la respiración de Amo, su olor y su calor en mi oreja... Estallo en un orgasmo intensísimo que me hace temblar desde la nuca hasta los dedos de los pies.

- Gracias, Amo. - Logro decir tras recuperar el aliento.

- Sigue.

Obedezco y vuelvo a lamerle los pezones, uno con mi lengua el otro con el pulgar previamente salivado.

De fondo, en la película, suena una música divertida, y comienzo a contonear mis caderas al ritmo. Estoy disfrutando como una cría... Amo agarra entonces mi correa, que cuelga por la espalda enganchada al collar, con tranquilidad, noto como la manipula para cogerla en condiciones y me arrea un fuerte correazo en la parte baja de la espalda. Lejos de demostrar dolor, gimo y mientras sigo lamiendo, contoneo el culo pidiendo más. Él responde a mi súplica con tres correazos seguidos en el mismo punto, lo que me saca un aullido de dolor e instintivamente me agacho.

- No te he dicho que pares. Sube, zorra.

Cuando el dolor mitiga, tras un par de segundos, vuelvo a levantarme a reanudar mi trabajo. Amo sigue azotando varias veces mi culo y mi espalda con la correa, el dolor es tan intenso que nuevamente me sacude un temblor desde la nuca. 

-Amo, por favor... Quiero correrme..!

- Córrete.

Volví a estallar, a apretar con fuerza dejando que la excitación se apodere de mi cuerpo, Gimo y lloro de pura tensión. Finalmente el orgasmo pasa y vuelvo a mi trabajo.

- Gracias, Amo.

- Métete mi polla en la boca - Me ordena desabrochándose el pantalón. 

Mi premio, duro y caliente, por fin, me confirma que me he portado como se esperaba de mí, que he sido una buena puta. Ahora voy a llevar al Amo al clímax. Con mi mejor cara de vicio que sé poner abro la boca y sin dejar de mirarlo a los ojos voy aproximándome lentamente a su polla. Finalmente lo pierdo de vista y me concentro en darle todo el placer posible con mi órgano sexual favorito, mi boca de zorra hambrienta.

- Uuuuh... que rico, puta.... No pares, hoy te vas a beber mi leche, zorra de mierda... que sólo sirves para chupar pollas... abre bien esa puta boca... 

Amo sigue insultándome entre gemidos y  movimientos de pelvis, acompasando los míos de arriba a abajo, del glande a la base, profundos, con la lengua, hasta abrir mi garganta.

Finalmente, tras unos minutos deliciosos, se corre dentro. Como siempre tras vaciarse, me mantuve con la boca abierta en espera de la orden.

- Traga, zorra - Obedecí sonriente. Feliz.

Tras componerle el uniforme y colocarle el cinturón seguimos viendo la película tan a gustito hasta que un rato despues, comprueba en el reloj que es hora de marcharme para casa.


En el camino de vuelta, en el coche, no dejaba de darle vueltas... Idealizo demasiado al Amo...? 

Y yo misma me contestaba en voz alta, pero cómo no lo vas a idealizar con lo que has pasado hoy??? 

Si con dos horas a su lado tienes morbo suficiente para mantenerte húmeda semanas enteras!

A ver, soy consciente del ser humano, del hombre, de que es un mortal con sus cosas de mortales... con sus defectos, sus manías, sus cabezonerías y sus torpezas. Y sé que son parte de él. Pero necesito crear a mi Amo en mi cabeza para que activen las endorfinas y las melatoninas esas que hacen que me humedezca y pueda ser feliz. Y sí, para eso tengo que idealizarlo. 

Hablaba antes con unos amigos del tema. Todos los bottoms idealizamos a nuestros tops. Porque el BDSM se basa sobre todo en una excitación mental, en una relación de poder de un ser sobre el otro, lo que requiere de un gran componente imaginativo. Eso no quita que fuera del juego sexual vea a José Ángel como lo que es, un compañero de trabajo al que respeto y quiero hasta niveles preocupantes... como dice él, un paquete con mucho ingenio. Un buen compañero. 

Amo... te voy a idealizar un poquito más... me dejas?












{2364} BOMBAZO !!!

 Si no lo cuento reviento...


AMO Y YO SOMOS LOS PUTOS PROTAGONISTA DE UNA NOVELA!



Hace unos meses una amiga del sótano me comentó que estaba escribiendo una novela de temática BDSM y quería ponerle mi nombre a la protagonista. Evidentemente también pondría el nombre del Amo igual que el del mío. Ambos accedimos, por supuesto. La trama no se parece nada a nuestra relación (ojalá) pero sí que hay toques que se asemejan a nosotros, Ella es de carácter fuerte, tiene que ver con el teatro... El trato dentro de la relación es bastante parecido al nuestro... (se ve que es buena seguidora de mi diario, jeje..) y es muuuuuy zorda... como yo 😏

Está ambientada en Madrid... no en mi pueblecillo, pero así mola más, le da más personalidad.

El caso es que poco a poco la aventura ha ido tomando cuerpo, me iba pasando fragmentos para leer, y cada vez me iba enganchando más a la trama. Cuando la vimos terminada le comenté... y por qué no? A que no hay huevos a publicarla? Su contestación fue:

- Que no? Agárrame el cubata.

Parece ser que la aventura dio fruto y una editorial, Atlantis, se interesó y la va a publicar en breve. Ni qué decir tiene que me he ofrecido gustosamente a ceder mi diario como plataforma para su difusión. 

Sabes lo mejor??? Que nos dedica la novela a la "Familia Sotanera". Seeeeeeh... Qué grande. 


Así que aquí estamos. Aquí va mi aportación a la causa.



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(pincha la imagen para descargar el libro en pdf)

Sinopsis:

José Ángel es un ejecutivo de 46 años que trabaja en una empresa de proyectos creativos. En su vida privada es Amo Kayser, un sádico dominante tutelado por Seuba, un anciano de la vieja guardia a quien admira y odia a partes iguales por haberle marcado un camino con el que no se sentía identificado.

Tras vivir un episodio violento con su anterior sumisa, decide romper con La Catedral, un club BDSM de muy alto nivel, y abandonar todo contacto con el protocolo y la dominación tradicional.

El nuevo José Ángel, sin protocolos y en búsqueda de un nuevo espíritu dominante, encuentra una protectora de mascotas y tras un proceso de subastas muy peculiar, decide adoptar a la sumisa 2364, una zorda masoquista, quien en su vida cotidiana es Laura, carpintera de 43 años.

Una vez que se encuentran, comienza su día a día dentro de la relación D/s en la que los límites, las prácticas sadomasoquistas y el placer por el dolor se ven condicionados por las pasiones internas y el pasado de ambos.


El precio del libro es de 18 Euros.


Para comprarlo pincha AQUÍ


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Bueno. Pues ya está. A leer, señores. Que esto mola mucho. A mi me ha parecido bestial. Tiene su puntito moñas... qué se le va a hacer, pero también es super morboso, muy explícito en las escenas importantes y muy, muy directo. Sin jeribeques ni adornos literarios. Fresca y divertida.

A medida que vayan saliendo más opiniones las iré incluyendo aquí. 


P.D. Vaya por delante el apoyo a las amas, las sumisas, las autoras, las escritoras y las blogueras 😎... Hoy 8 de Marzo. Qué buen día para sacar un libro, coño!

Grandes, Fuertes, Únicas.