Sobre relaciones a distancia. Reflexiones

 



Amo me llama dramática.

Estos meses me está afectando un poquito más la distancia. Es como que me duele más el estar separados. No sé si nos vemos más o menos que antes, la verdad. Imagino que siempre ha sido así, puesto que nuestros respectivos horarios no han variado desde que me aceptó como sumisa.

Supongo que antes tenía la esperanza de que se solucionaría lo de poder pasar más tiempo juntos... y no está siendo así. Cada vez ocurre algo por lo que se nos descolocan los planes. El caso es que nunca son las mismas circunstancias, ni los mismos períodos. Cada vez el obstáculo carga más y la desilusión es mayor.

Mi cabeza comienza a boicotearme. Estaré haciendo lo correcto? Me es positiva la relación con mi Amo? Realmente merece la pena perder años de la vida en una relación a distancia? 

Se supone que las relaciones van evolucionando con el tiempo hacia un siguiente nivel, uno se echa novio, después conviven, luego se consolidan... no? Hablas con amigas que se echan novios, que te cuentan ilusionadas que se van a hacer un viaje, que no han dormido en toda la noche por la incomodidad de dormir con alguien en una misma cama, que encima no es la suya! (cosas que ocurren a partir de los cuarenta y tantos), peleas por falta de atención y de cariño y sus correspondientes reconciliaciones.... Vamos, lo de siempre. Y no puedo evitar compararme con ellas.

Es cierto que cada relación es diferente y singular. Y desde luego la mía lo es más aun. 


Amo me dijo una vez:

"Recuerda que no es sino la sombra de una ilusión lo que amas. No puedo darte lo que anhelas." (contundente despedida de Aragorn a Eowyn) Y me dio más material en lo que pensar.

Será que en el fondo sigo anhelando consolidar mi relación convirtiendo a mi Amo en mi novio? Que inconscientemente tengo la ilusión de que el destino tenga reservado para nosotros un final vainilla? Aparecer con él de la mano en las barbacoas familiares, contar en el trabajo que somos pareja, adoptar a sus hijos y cuidar de ellos... que se le cure la alergia a mis gatos... Es eso lo que anhelo?

Llevo buscando respuestas desde hace un par de meses. El detonante fue la noticia de que nos mueven del teatro a otro sitio este verano por obras (otra vez) y que el año que viene también ocurrirá igual. (cosas de presupuestos de las diputaciones y compatibilidades con el teatro para hacer taquilla), otra piedra más en el camino. Otro período de lucha y esfuerzo extra por estar juntos.

Evidentemente, en mi búsqueda de por qués, me fui a las fuentes, a mis colegas de morbo, a escuchar (leer) opiniones, y me aclararon bastante las ideas. El problema principal lo tengo yo misma. Entré en el BDSM gracias a los diarios, las lecturas y las experiencias de otras personas. Me abrieron una puerta nueva, los usaba de referencia: estas cosas me gustan... esto lo quiero probar.... esto me da una envidia que te cagas y quiero vivir esa experiencia... Todos hablan de su primera experiencia, de la palabra de seguridad, del encuentro... del primer azote, de las conversaciones previas... 

Yo ya tengo eso. Ya encontré al Amo perfecto, al menos para mí, aunque él diga que lo idealizo demasiado,  ya vivo esa vida, ya soy la sumisa que siempre quise ser, ya experimento eso que tanto me excita. Y ahora qué? Cuál es el siguiente paso? Dónde puedo leer, quién puede ser mi referencia? Cuando llega uno a una madurez en una relación BDSM qué hace que perdure en el tiempo, que no caiga en la tan temida rutina...? Está condenado el BDSM a cambiar de pareja en cuanto el morbo se apaga? No hay nada. Nadie cuenta, nadie escribe... es como si eso quedase fuera del morbo y no interesa. 

Así que, tras escuchar a mis amigos me tocó el trabajo interno. Mi siguiente paso fue analizar mi relación con Amo, qué tengo y a dónde vamos:

Para empezar, él me gusta muchísimo. Me resulta un hombre encantador, divertido, noble y muy, muy generoso a nivel humano. Por descontado que me pone cachondísima desde su Hola puta del chat, hasta cómo huele. Así que esa parte la tengo asegurada. 

Hablamos mucho, a veces cosas cotidianas, los rollos del curro, la gente y sus tonterías (Eso es una gran ventaja, uno conoce a la gente de la que habla el otro) y otras nos enfangamos en temas controvertidos, morales y religiosos, en los que no siempre coincidimos, aún así disfruto mucho de su discurso. Mi cometido como sumisa es ser una buena compañera de conversación, aunque en este caso me sale de forma natural. Adoro escucharle hablar y contarme anécdotas. Le presto siempre toda mi atención. Es fascinante. Las conversaciones por chat, sin embargo, son en las que doy rienda suelta a mi lado más obsceno, mas cochino y me ayudan mucho en mi rol sumiso, me da menos vergüenza llamarlo mi Dueño... o hablar de mí en tercera persona como su puta. "Esta puta se va a dormir, mi Amo". o "Vas a tener a tu puta dispuesta como desees..."  frases que me excitan sobremanera, por cierto. Así puedo ser Laura charlando con José Ángel como pareja de amigos y estar completamente sometida a él mientras lo hacemos. Siento como si, al no pronunciar palabras, al escribirlas, hablase directamente desde dentro, lo que me da libertad para ser la puta más sucia y la zorda morbosa, húmeda y caliente que soy por dentro.

No soy celosa. Creo que ahí está mi punto favorable con respecto a otras personas. De hecho no me importa que Amo esté con más gente, que tenga su vida sentimental y tenga sexo con quien quiera tenerlo. No es algo que me preocupe. Mi única condición (si es que puede llamarse así, las sumisas no ponemos condiciones, sugerimos favores) es que me tenga la consideración que necesito para seguir sintiéndome parte de su vida. Sentirme querida y respetada, y eso lo cumple con creces. De igual manera que intento que Amo no tenga duda alguna de que soy completamente sincera y abierta con él. Que sienta la tranquilidad de que, aunque esté días sin hablar ni contactar conmigo, sepa que soy suya y que haga lo que haga, o esté con quien esté, él es mi prioridad y sus deseos son obedecidos a rajatabla. No sólo por mi compromiso de sometimiento, sino porque va firmado en nuestro contrato. Lo que me lleva al siguiente punto favorable.

El contrato me ayuda mucho, nuestro contrato de propiedad. Lo he leído tantas veces que ya me lo sé como la receta de las carrilleras. Parece mentira que un papel me ancle tanto a una persona, emocionalmente hablando, máxime cuando me he pasado por el forro de los cojones un contrato de matrimonio con mi ex marido durante años. Supongo que el hecho de crearlo y redactarlo juntos hace que te involucres más en lo que firmas, que seas más consciente de a lo que te comprometes. Curioso como después de los años toma un nuevo significado cada palabra, lo que en un determinado momento se considera un juego morboso acaba convirtiéndose en tu manera de ser. 

Dicen... bueno, qué coño, es un hecho irrefutable y cada vez le saco más partido, que el mejor órgano sexual es el cerebro. Me parece indispensable en una relación a distancia. Lejos de aquellas sesiones semanales de antaño, interminables y absolutamente espectaculares, el tiempo nos va suavizando poco a poco. Aún así, cada encuentro juntos me sirve después como "material masturbatorio" durante, al menos, un par de semanas. Lo he hablado alguna vez. Es la primera pareja que tengo en la que uso recuerdos suyos para masturbarme. Lo que me indica que es la relación con la que siempre he fantaseado. Considero la fantasía como algo esencial en una relación a distancia. Parte de mi adiestramiento ha sido tener al Amo en mi cabeza en cada cosa que hago. Eso me está sirviendo para mantenerme junto a él en la distancia. Paso mucho tiempo sola, afortunadamente, lo que me da libertad a ser yo misma y explorar mis necesidades y mis morbos, las instrucciones de Amo, el andar desnuda por la casa, cocinar durante horas, desnuda y con mi collar de perra, comportarme como me pide mi cuerpo. 

Y lo mejor de todo, La existencia del Amo en mi vida me ha modificado como persona, me ha hecho vivir experiencias personales increíbles. Escribo mi diario, mi inseparable y querido diario, mi memoria, mi prueba real de que no estoy soñando, mi herramienta de fantasía cuando las fuerzas flaquean, cuando el cerebro te dice que esto no va a funcionar... Pero no solo eso, desde que estoy con él soy mucho más creativa, estoy cocinando como nunca, trabajo con mucha más paciencia, he dejado de mentir (y apechugar con todo lo que eso conlleva), me quiero muchísimo... Joder, tengo superpoderes!!! jajajaja!

Ves? es en estos ratitos en los que me abrazaría a su pierna y me recostaría en su rodilla... le hecho de menos.

No sé lo que nos deparará la vida... Sólo espero que pase lo que pase sepamos adaptarnos para continuar estando juntos. Creo que tenemos una relación bastante sana, interesante y morbosa. Y lo de la distancia... supongo que solo es aceptar que nos vemos poquito pero que cada rato merece la pena, no?

Te quiero mucho, y sí, soy una dramática, pero eso es parte de mí. Y sé que me quieres y me aceptas con mis morbos y mis locuras.

Pronto volverás a tener a tu perra entre las piernas, cuidándote y velando por que no te falte de nada.



Te quiero


Encontré por internet este artículo. Está enfocada a las relaciones vainilla, pero me parece interesante, y da qué pensar... 

                    

                                    Y si las relaciones a distancia fueran más felices?





Arween cocinera

Como siempre decimos en el BDSM, no hay dos relaciones iguales. Cada pareja debe encontrar su forma particular de vivir plenamente sus morbos. 

Amo y yo vamos poquito a poco encontrando nuestro camino. Hace unos días cumplimos cinco años juntos (Muchas felicidades, mi Dueño, gracias por aguantarme), y si bien no hemos conseguido tener una relación de pareja convencional, al menos hemos sabido encontrar ese huequito donde ambos podemos desarrollarnos como pareja estable y mantener nuestro compromiso D/s.

Estos últimos tres meses la vida nos ha vuelto a poner a prueba. Circunstancias en el centro de trabajo nos impedían estar juntos como Amo y sumisa, aunque al menos podíamos charlar como compañeros durante unos minutos al día. 

Qué se hace en estos casos? Primero cabrearte con el destino, eso por descontado. Después, reforzar nuestro vínculo de forma on line. (Bendito invento, Internet). Y tercero, encontrar en qué puedo seguir sirviendo a mi Amo aún en la distancia. Mi solución vino sola. Las cenas.

Aunque Amo y yo no podemos estar juntos, cada noche le dejo preparado en el frigorífico común de la oficina el tupper con su cena, las cerves fresquitas y el postre. Evidentemente, no es lo mismo que cuando se la sirvo yo personalmente (sé que a él le resulta incómodo tener que preparárselo) pero al menos yo me sigo sintiendo útil y mantengo mi compromiso de sumisa para con él.




He de reconocer que disfruto muchísimo cocinando para Amo, paso muchas horas en los fogones y siempre me resulta excitante, llevar mi collar de perra mientras lo hago favorece mucho el calentón, jeje... Tengo la enorme dicha de que es un comensal excelente, cosa nueva para mí, siempre tuve parejas maniáticas y que disfrutaban poco de una buena comida, cosa que me frustraba bastante (cocinar para alguien que no lo disfruta me hacía sentir que perdía el tiempo), pero Amo es diferente. Adoro verle comer con hambre, siempre lo he dicho. Me embobo viéndole desde el suelo, llevarse un gran bocado a la boca, masticar y tragar mientras rebaña la salsa con cuidado de no dejar nada en el plato con las dos patatas que le quedan...

- Muy rico. Para la próxima, más cantidad.

Y yo sonrío y asiento. Soy la perra más feliz del mundo.

He tenido la tentación mil veces de crear mi propio apartado de menús para Amo, y hasta ahora se había quedado en eso. Intenciones. Pero ahora ya lo veo importante. A veces me quedo sin ideas y creo que me va a ser útil para mi nueva labor de esclava cocinera (o al menos, espero ir acercándome poquito a poco a ello).

El otro día le comentaba que sería un gran objetivo para mí, llegar a ser una buena y eficiente esclava sexual y cocinera. Me sentiría plena. Ambas cosas me hacen sentir orgullosa. Poder satisfacer a mi Amo en lo más primitivo y esencial para sobrevivir con salud. Alimentarse y mantener un nivel de morbo óptimo.

Y aquí sigo. Bueno, ahora no, estoy confinada en casa. Estoy con Covid. Me tocó la perra gorda en la sexta ola de la pandemia. Por suerte solo he pasado fiebre y un resfriado más o menos llevadero. Pero en un par de días volveré al curro con más ganas y con mucho morbo acumulado.

Hasta la fecha los platos que he cocinado para Amo:

- Pollo en salsa (Receta de Gorka Barredo) Pincha aquí para ver la receta

- Super Hamburguesa (Receta de Dabiz Muñoz) Pincha aquí para ver la receta

- Super bocadillo cubano (con pimientos rojos, rost beef, Jamón, queso, pepinillos y mayonesa casera de mostaza y lima).

- Ensalada de gambas con patatas

- Aguacates rellenos de ensalada de cangrejo

- Pastel de carne clásico

- Paletilla de cordero

- Magret de pato (receta de Karlos Arguiñano) Pincha aquí para ver la receta 

- Tortilla de patatas

- Picoteo (embutido variado, tostaditas con arándanos, hummus y guacamole)

- Albóndigas (Receta de Gorka Barredo) Pincha aquí para ver la receta 

- Brochetas de Lomo adobado con pimientos salteados y piña caramelizada (y tacos de queso aparte)

- Misma versión de brochetas con pollo

- Chicharritas cubanas Pincha aquí para ver la receta

- Arroz con conejo deshuesado

- Lasaña de carne picada con pasta fresca casera

- Misma versión con carne mechada 

- Filetes empanados

- Canelones de rabo de toro

- Palitos de merluza

- Chuletón con patatitas asadas o parmentier  (con un cuarto de lima y sal en escamas)

- Costillar de cerdo guisadas y horneadas (con batatas asadas)

- Bocadillo de calamares

- Arroz con pollo y langostinos

- Escalivada (Pimiento, berenjena y cebolla asados)

- Yuca con maíz salteado con mantequilla

- Burritos de carne mechada con guacamole 

- Super Burrito (Pizza casera enrollada y horneada como un pastel)

- Aros de cebolla

- Paella

- Verduritas en Tempura (Calabacín, cebolla dulce y pimiento rojo y amarillo)

- Patatas revolconas

- Filetes rusos (Carne picada de ternera mezclada con bacon ahumado picado)

- Cachopo de ternera y de pollo

- Ensalada (Vinagreta de mostaza y vino blanco)

- Espaguetis caseros con salsa boloñesa o carbonara

- Pechugas de pollo con salsa teriyaki

- Carpacho de ternera

- Torreznos de Soria al horno

- Langostinos cocidos con salsa rosa de naranja (La de David Muñoz en la hamburguesa de arriba)

- Patatas asadas con salsas (de mantequilla, miel y mostaza, picante y mayonesa de cabezas de langostinos)

- Pescado al horno con cebolla (sin espinas)

- Croquetas

- Alitas de pollo estilo KFC

Amo es un fanático de las salsas. Da igual si el plato lleva ya una, si tiene a su lado una bandejita con una pasta cremosa de lo que sea, lo añade... Así que es un tanto asegurado añadir un cacharrito extra.

- Salsa de tomate picante con cebolla caramelizada y brandy

- Salsa de mayonesa, queso crema, limón, bacon crujiente desmenuzado y alcaparras

- Mayonesa casera

- Salsa de queso picante con cachitos de chorizo

- salsa concentrada del guiso de carne con perrins y un toque de pimienta.

- Bechamel de varios sabores

- Salsa barbacoa

- Salsa de mostaza y miel

- Limón (Siempre medio limón con lo que sea) 

En cuanto a los postres, tiendo más a comprarlos. Soy perezosa en la repostería, aunque tengo una buena excusa. No como dulce (primero porque no me gusta, y últimamente por instrucción, Amo me ha ordenado bajar de peso y hacer ejercicio) y cuando hago un bizcocho o cualquier receta, generalmente la pieza que sale es enorme, y a Amo no le gusta repetir. Al final acabo con el congelador lleno de restos de postres o se los voy regalando a mis hermanos.

- Arroz con leche

- Bizcocho de limón

- Brownies

- Flan de huevo

- Pudding

- Bollería de todo tipo

- Tartaletas de manzana

- Mousse de chocolate o limón

- Bombones

- Galletas y barquillos suizos

- Crema catalana

- chupito de licor o ron tostado

- Ahora tengo una instrucción nueva. Helado siempre hasta nueva orden. 

Sé que faltan, iré rellenando a medida que me acuerde. (Amo, si te acuerdas de alguna más me lo dices?)

Estoy repasando el diario, siempre hago alusión a las cenas si bien estoy cocinando, o preparando algo. 

Acabo de ver el primer post en el que hablo del tema... Madre mía. Mayo de 2017. Increíble. Cuánto he aprendido desde entonces...


Complaciendo a mi Amo 


Me encanta leerme, me reconforta saber que tanto tiempo después sigo sintiendo lo mismo. Eso es que lo estoy haciendo bien. Que voy por el buen camino, y sobre todo, que estoy donde quiero estar. 

Qué importante es eso para mí. 


Gracias una vez más por darme tanto. Te quiero







Bendita rutina

Viernes 23 de octubre, abro los ojos en torno a las 9 y media, siempre tengo el despertador unos diez minutos adelantado. Sonrío feliz de haber dormido de un tirón y sentirme despejada, me estiro con cuidado, tengo un gato a los pies de la cama y otro pegado a la espalda. Me acurruco de nuevo con mi almohada dejádome rozar el cuerpo desnudo por el edredón mientras mentalmente le doy los buenos días al Amo con la oración de la mañana. Tras otra media hora de remoloneo completamente gratuito y por puro vicio alargo la mano a la mesita de noche y pillo mi cepillo de dientes tuneado. 

Me masturbo (aquí sí, para estos menesteres necesito la cama para mí sola y empujo a mis dos compañeros felinos fuera de ella) Mi cabeza se marcha a la última sesión, al último "Ven puta, haz tu trabajo" y me dejo llevar por las sensaciones. Un guantazo... un varazo... un "Qué eres?. Tu puta, mi Señor"... Cada vez siento más la excitación. Fantaseo con el dolor insoportable, el dolor extremo, ese que arranca súplicas de piedad, sangre, fuego... Mi marca. Ven puta, abre tu boca... Y exploto en gemidos desvergonzados de éxtasis consumado. Un intenso orgasmo que me hormiguea hasta la nuca. Recupero el aire, abro los ojos y susurro sonriente "gracias, Amo"

Ya puede comenzar un día más. 

Mientras me voy haciendo el café repaso los planes. Hoy viernes coincidiré con Amo en el trabajo, asi que debo prepararme con esmero y hacer cena. Saco del congelador una paletilla de cordero que compré la semana pasada (nunca dejo pasar una oferta de carne). Hoy Amo tendrá una perra y una cena dignas de su talla.

Desayuno, por supuesto, al sol en la terraza. Parece mentira que todavía haga tanto calor, quiero aprovechar estas temperaturas al máximo y tengo el mejor lugar del mundo para ello. Con el café en una mano ojeo en el móvil las redes sociales y me doy una vuelta por los grupos de amigos de morbo. Mentes sucias, morbosas y excitantes como yo.  Saludo, respondo, opino en los debates y de vez en cuando mando un par de gifs cochinos de los que me gustan. Grandes dosis de dolor, humillación y maltrato físico... ains... que suerte tengo de compartir libremente mis morbos con gente tan maja.

Repaso la receta en Internet y organizo la mañana con los tiempos de cocinado. Según veo, a las once y media como muy tarde tengo que empezar a cocinar. Así que, dejo el móvil y me relajo al sol con un segundo café y los dos gatos a mi alrededor jugando. 

Sobre las once mi corazón se acelera al escuchar el tono de mensaje. Amo!!

- Buenos días, puta. Qué me vas a hacer de cena hoy?

* Buenos días mi dueño. Hoy te haré una paletilla de cordero lechal con patatas y cebolla. De postre aún no se qué hacer, aún tienes problemas con los lácteos?

- Sip, pero ya voy mejor.

* Algo se me ocurrirá. 

* Amo, prefieres que te lo trocee o te lo vas a comer a lo señor feudal agarrando el hueso?

- A lo señor feudal. Jajajaja!

* Jajajaja! me parece muy bien. Así será.

- Bueno, luego nos vemos, churri, hoy tengo una mañana liada. Esmérate hoy.

* Claro, lo haré. Te quiero.

- Más te vale. 

Vuelvo a mis quehaceres. Hay que organizar la zorrera. Siempre intento tener limpia la cocina antes de comenzar un menú para el Amo. Lo del postre... Me parece que iré a la panadería y pillaré un buen bollo de chocolate, también hay que coger las cervezas. Ah! y los chicles de menta!. Gasté el último en la cita anterior. 

A las once y media comienzo mi receta. Me coloco mi collar de perra bien prieto al cuello. Así estoy pendiente en todo momento para quién estoy cocinando y no me entretengo con otras cosas.

Patatas panadera, cebolla en juliana, sal y pimienta, vino blanco y el horno bien caliente. Ajo no. Amo odia el ajo. Algún defecto tendría que tener... en fin. ; )

Poco a poco se va acercando la hora de mi salida al trabajo. Tengo que preparar además mi comida y el tupper para mi cena. El tiempo vuela y yo con él. Mientras el horno hace su trabajo aprovecho para asearme, depilarme y pintarme las uñas. Hoy Amo no pidió peluca, o juguetes, así que tengo más tiempo para arreglarme.

...

La una y media. Voy a comer. He reservado un cachito de cuello de cordero para mí y unas patatas, por supuesto, acompañado de una copita de vino blanco. Me voy a comer al salón tranquila mientras veo el programa de cocina de Arguiñano. Me da unas ideas estupendas. Compruebo que el cordero ha quedado espectacular. Aún podría estar un ratito más en el horno, aunque las patatas podrían deshacerse. 

Tras mi comida comienza la "Operación Tupper".

La encimera de la cocina a las dos y media de la tarde parece la bandeja de salida de un cattering:

- El tupper grande de cristal con el cordero de Amo.

- El tupper de mi ensalada para la cena.

- El paquete de papel con la palmera de chocolate.

- La bolsita isotérmica con las cuatro cervezas.

Preparo la mochila, Meto todo el arsenal alimenticio e incluyo el collar, un libro para leer, fruta para la merienda y una botellita térmica con vino fresquito para la noche acompañar a Amo durante la cena. Al colocármela pesa la cabrona como si llevase detrás a mi sobrino de once años. La cocina está como a las diez de la mañana.. ya la recogeré otro día... jajaja!

Tras preparar a los gatos salgo de casa. No puedo llegar tarde al trabajo. Y me queda un largo camino. Mejor no ajustar demasiado los tiempos.

.....


Comienza mi jornada laboral, repasos de escenografía de ultima hora, trabajos en el taller y ensayos. Se acerca la hora en que Amo entra a trabajar. Muero de ganas de verle. Mi móvil me avisa de que ha llegado.

- Hola zorra, qué tal la mañana?

* Ey... ! Muy bien. Tu conseguiste hacer todo lo que tenías planeado?

- Sip.  Estoy hasta las pelotas de la burocracia.

* Jajajaj! Imagino. Luego nos relajamos un rato.

Cada uno hacemos nuestras funciones, generalmente no nos vemos durante la tarde. Ambos trabajamos en secciones diferentes y coincidimos apenas unos minutos.

La función sale perfecta. Los dos pases, además. Ya tenemos el aforo completo, aunque siguen siendo obligatorias las mascarillas y los protocolos de entrada y salida del público. Afortunadamente viene mucha gente al teatro. No es que estemos en una ciudad muy poblada, pero se nota que hay ganas de salir y nosotros encantados de que vengan al teatro.

Tras la recogida de la utilería, los chequeos de taquilla y los informes de regiduría, el trabajo se acaba y salimos todos del teatro...Todos? No. Yo me quedo en el almacén esperando a que salga el último y Amo cierre las puertas. El móvil vibra en mi mano.

- Cuando quieras.

- Bien....voy a calentarte la cena. 

Me acerco al office y coloco el cordero junto con la guarnición en un plato enorme que caliento en el microondas. En la mesita de su puesto de trabajo se lo sirvo, junto con una cerveza. Saludo cariñosa y nos besamos un rato.

Me siento en el suelo a su lado con mi botellita de vino. Amo pone una serie en el ordenador y prueba el cordero. No puedo evitar ese momento de tensión en la boca del estómago por si no le gusta.

- Mmm. Muy bueno.

- Bieeeen... 

Ahí ya respiro tranquila. Amo cena con hambre, saboreando cada bocado, intercalando carne, con la guarnición. Me gusta tanto verle comer... cómo selecciona los bocados, se pelea con los trozos más complicados... Mastica y traga ajeno a mí, pendiente de la pantalla y de no mancharse el uniforme con la salsa. 

Me excita verlo terminar de comer, rebañar el hueso con las manos, incluso a veces beber del plato la salsa para que no se desperdicie nada. No existe mayor satisfacción en el mundo que ver a alguien feliz con algo que he preparado. Punto para arween.

Tras un ratito más de serie y una charla de amigos, por sorpresa, Amo golpea fuerte mi cara con el revés de la mano.

- Venga, puta. Termina tu trabajo.

- Si, Amo. 

Él se levanta la camiseta exponiendo los pezones, a donde me dirijo con mi sonrisa mas lasciva que sé poner y asomando la lengua ligeramente.

- Bien, puta... usa tu lengua. 

Lamo con amor un pezón mientras humedezco un pulgar y masajeo el otro. Amo se está excitando y yo con él. Me pellizca fuerte un pezón a través de la camiseta. Desde que tengo los aritos tengo muy sensibles los pezones y hago una mueca de dolor intenso, gimo.

- Te gusta?

- Si, Amo.

- De quién es esta teta?

- Tuya, mi Amo. 

- Bien. 

Acerca su lengua a mi oreja y la sorbe y estruja con la boca. sabe que eso me pone cachondísima. Respira con ansia y lo escucho dentro de mi cabeza. La fantasía de mi Amo convirtiéndose en un Kraken, lleno de ventosas y tentáculos que se me meten por todas partes... el sonido de la lengua y la respiración multiplicado por mil dentro de mi oído... Amo... creo que me voy a correr de un momento a otro.

Como si me hubiese leído el pensamiento Me ordena sin salir de mi oreja. 

- Córrete, puta 

Mi cuerpo deja salir la excitacion, aprieto fuerte para soltar, tiemblo hasta las manos y me empapo la entrepierna. 

- Gracias.... - Digo al recuperar la respiración.

Vuelvo a los pezones. Amo está cada vez más impaciente por que baje, noto como sus brazos se mueven, escucho la cremallera del pantalón, pronto llegará la orden.

- Cómeme la polla, zorra.

Sonrío y levanto la vista sin guardar la lengua. Lo miro con hambre y me inclino despacio hacia la entrepierna. El, impaciente, empuja mi cabeza contra sí mientras levanta la pelvis haciéndome tragar de una vez hasta el fondo. Me aguanta unos segundos, una arcada... dos... tres... rezo por que la ensalada de mi cena esté digerida y no le apetezca asomarse. Afortunadamente no vomité, hice bien cenando tan pronto. Amo me suelta y levanto la cabeza para coger una bocanada de aire, vuelvo a metérmela en la boca, subo y bajo el torso con ritmo suave, Amo acompasa con su cadera. Está disfrutando de su puta y me lo hace saber con gimiendo e insultándome.

Me vuelve a agarrar del pelo, esta vez para empujarme al suelo. Se ha cansado de tenerme de lado y me quiere arrodillada entre sus piernas. Obedezco. Aguanto en esa postura chupando con velocidad un buen rato mientras escucho de fondo la serie. Tras unos minutos, Amo va llegando a su punto álgido, momento en que se pone de pie y me empuja hasta que mi cabeza golpea contra la columna para embestir mi boca con violencia mientras me agarra del pelo. Ahí abro la boca al máximo y me dejo hacer. Subo mis brazos para acariciar sus pezones mientras él va avisando que se va a correr en mi boca y que adora follarse mi puta cabeza. 

Finalmente descarga dentro, mantengo la boca llena y abierta esperando la orden.

- Traga, zorra - Obedezco feliz. 

Termino de limpiar con mi lengua cualquier gotita que pudiese haber quedado y lo ayudo a componerse el uniforme.

Vuelvo a mi lugar en el suelo y seguimos viendo la serie. Cuando Amo cree conveniente me hace recoger todo y me manda a casa. Directa y sin torcerme. 

- No Amo, no me torceré - Sonrío, le beso y le abrazo, él se deja hacer - Te quiero mucho.

- Más te vale. 

- Mañana nos vemos?

- Nop. Hasta el miércoles nada.

- Vale. Vamos hablando?

- Vete ya.....

- Que siiiiii jajaja! (se notó que me costaba irme)

Y tras el viaje de vuelta, completamente zombi y feliz como una adolescente, llego a casita, juego con los dos taraos peludos un rato y me voy a dormir. Me despido de Amo con un mensajito y le deseo un buen servicio. Rezo mi oración nocturna... y hasta mañana. 





Gracias, gracias, gracias, por estos ratitos contigo.