arween y el sexo

Es curioso ver cómo desde que soy practicante de BDSM el sexo convencional (llamando así a la penetración pene-vagina) no sólo ha pasado a un segundo plano, sino que se ha convertido en algo esporádico a lo que recurrimos como por capricho. Ni siquiera como una práctica más. 

En el caso de Amo supongo que le resultará más placentero el sexo oral (Ahí he de reconocer que no se me da nada mal, jeje...) y en mi caso por la particularidad de mi vena masoquista.

La verdad, hablando con la gente, a pocos les ocurre como a mí. Y es que cuando me excito siento como si, de alguna manera, mi piel se durmiera, dejo de sentir el tacto como lo hago normalmente. No noto las caricias, los lametones en los pezones... ni las presiones de las manos, necesito que me pellizquen fuerte, que me presionen y me muerdan para notar de verdad que me tocan. 

Con el sexo vaginal me ocurre igual. Una vez que estoy lubricada apenas siento nada. Bueno, salvo en en el caso de uno de los chicos con los que estuve, tenía la particularidad de tener una polla fina, pero lo suficientemente larga para darme justo en el punto g, pero sólo ocurría si estaba muy excitado y si yo me sentaba encima, lo que ocurría muy de vez en cuando. Acababa siendo una lotería y una pequeña frustración diaria... Me limitaba a fingir y si ese día tocaba orgasmo lo disfrutaba como si fuera un postre de navidad.

El caso es que he descubierto que al estar tiempo sin practicarlo mi vagina se cierra, así que, si tras unos meses sin practicar sexo de pronto me mete Amo su polla, se tensan tanto mis carnes que provocan dolor... Y eso sí que lo disfruto. 

Como me ocurrió la otra noche.

Tras cenar (esta vez le hice pollo asado con una super salsa de bacon y especias, con patatas. Si... lo se, llevo años diciendo que voy a hacer un apartado de comida...) y mientras le lamía los pezones, Amo me preguntó qué quería que yo le hiciese. Mi respuesta fue:

- Quiero follarte, Amo.

- Bien, y cómo quieres hacerlo.

 - Quiero sentarme encima de ti y follarte, Amo.

- Ven, sígueme, puta.

Fui tras él en silencio, me fue llevando por pasillos hasta una pequeña estancia en la que había un sofá.  Se sentó en él y comenzó a quitarse la camiseta. Por supuesto en cuanto vi el primer movimiento fui a echarle una mano y le ayudé a desvestirse.

- A trabajar, puta. Ya sabes lo que tienes que hacer.

Sonreí feliz. Sus pezones. 

Teniendo a Amo tan accesible me resultó super placentero lamerle. No había camisetas de por medio ni sillas con ruedas incómodas, Amo se recostó en el sofá con los brazos extendidos en el respaldo y yo me dediqué en cuerpo y alma a darle placer. 

Estaba excitada y mientras le trabajaba el pecho me contoneaba rozando mi sexo con su rodilla. 

- Que rico, puta... - susurraba Amo, yo me sonreía y seguía con mi labor.

De vez en cuando se acercaba a mi oreja y la lamía... Sacándome gemidos y poniéndome la carne de gallina. Luego metió su lengua en mi boca. Nos besamos y aproveché para sentarme sobre él y besarle con más intensidad. Adoro la lengua de Amo, me llena la boca y me pone cachondísima.

Así estuvimos un buen rato. De vez en cuando me separaba de sí y me abofeteaba duro, lo que me calentaba aún más.

- Te gusta, puta?

-Si, Amo... mucho.

Volvía a abofetearme más duro

- Que zorra qu eres... Te gusta así? -  Y suelta otro guantazo. Ese dolió de verdad. Gemí y me encogí.

- ... au.. Si, Amo...

- Cómeme la polla, zorra.

Me levanté de encima de él, me coloqué en el suelo, entre sus piernas abiertas y lentamente le fui desabrochando el pantalón, le quité los zapatos, los calcetines y finalmente lo tuve frente a mí desnudo, imponente y con la polla bien dura, mi plato favorito ante mí. 

A comer, puta.

Empecé a lamer suave, disfrutando del olor y la textura que tanto me gusta... y poco a poco fui metiéndomela mas adentro y con más ritmo. De vez en cuando echaba una mirada hacia arriba. Amo estaba con su cabeza hacia atrás gozando como en un baño caliente.

Tras un par de minutos me dio la orden que tanto ansiaba.

- Métete mi polla.

Sonreí triunfante, me coloqué de pie, me desnudé tranquila y me senté sobre él.

Madre mía. Sí que tenía el agujero estrecho, apenas entró el glande note una tirantez muy fuerte en mi vagina. Au, gemí, Amo sabe de mi situación y sabe que disfruto del dolor... así que no lo dudó y empujó sus caderas entrando con fuerza en mi. La reacción no se hizo esperar, solté un quejido largo y agudo, Amo siguió empujando hacia arriba, y yo sentía quemarme por dentro. 

Poco a poco, embestida tras embestida, el estrecho agujero se fue haciendo al tamaño. Paró la tirantez, aunque no el zumbido del dolor, empecé a moverme y a besar a Amo, lo abrazaba mientras subía y bajaba, sintiendo un placer indescriptible... 

Amo lleva su boca a mi oreja y me susurra la orden.

- Córrete, puta.

Obediente arween, dejé salir las sensaciones... los olores, el calor de la piel desnuda del Amo... Y me llegó un intenso orgasmo.

- Gracias... - le dije sonriéndole  

 Seguí moviéndome sin dejar de mirarlo a la cara... cómo puede este chico excitarme tantísimo...?



Agarra mi correa y tira fuerte de ella, provocando que el collar me ahogase, cada vez más, y yo sin parar de moverme arriba y abajo, entrando y saliendo... Me quedo sin aire... me aprieta mucho. Recuerdo mentalmente mi seña de seguridad por si acaso, pero no suelto la tensión ni me quejo, al contrario, le sonrío con malicia... que cabeza sádica tienes Amo... cómo te quiero. De pronto me viene un intenso placer por el coño. 

- Amo... permiso... quiero correrme....

- Córrete.

Apreté con fuerza para dejar ir la tensión, Notaba mis ojos latiendo de la fuerza y veía lucecitas flotar sobre mí. Amo suelta la correa y me desmorono sobre él. Agradezco el orgasmo tras recomponer la respiración, Amo sonríe, y me ordena seguir con mi trabajo. 

Repetimos la experiencia más veces, todas ellas finalizando en orgasmo... La verdad es que ni sé los que fueron... De vez en cuando Amo tomaba la correa y con el extremo del mango azotaba mis tetas y mi cara, consiguiendo aumentar mi placer y por tanto intensificar el clímax.

Cuando ya no fui capaz de correrme más, agotada del ejercicio y exhausta de placer, al fin Amo me deja descansar.

- Cómeme la polla hasta que me corra.

Me levante feliz y con un gran escozor en mi coño. Así sí que mola follar, ves? 

Me coloqué entre las piernas del Amo, volviendo a mi trabajo inicial, Saboreando mis fluidos en él, me gusta mi sabor. Es interesante la combinación de sabores de Amo y el mío... creamos una buena mezcla jajaja!

Amo se fue excitando por momentos, Apretaba mi cabeza contra su pelvis llegando a mi tráquea y provocándome fuertes arcadas, tras unos segundos de presión me soltaba y volvía a respirar, acelerando mis movimientos de cabeza y lengua.

-Sii... puta, que rico la chupas... voy a correrme, puta de mierda...- Amo me insulta mientras vuelve a apretar mi cabeza metiéndome la polla nuevamente al fondo. Cada vez más violento, cada vez más duro. Hasta que tras un largo quejido de puro placer, Amo se corre en mi boca y se separa de mí.

- Buena chica. Traga - Me dice mientras me da golpecitos en la cabeza. Sonrío feliz y obedezco.

Nos vestimos los dos, y tal y como llegamos, salimos de la estancia, yo detrás de él componiéndome el pelo y colocando mi correa a la espalda, el juego que da el puñetero collar con la correa... qué buena compra hice jajaja!

Tras volver al sitio, él en su puesto y yo en el mío, en el suelo, seguimos viendo la serie, charlamos y seguimos hablando de nuestras cosas, de vez en cuando le sonreía y me abrazaba a su rodilla.

- Tú solo te corres una vez, Amo.

- Si, por?

- Porque no sabes lo que te pierdes...!

Nos reímos... Estaba feliz como un perro con dos colas.

- Bueno... a esperar otros seis meses - le dije burlona, saboreando mi ardor genital - No te importa?

Amo me mira cariñoso y sonríe.

- No pasa nada...


Al final se nos hizo tarde... Amo tenía su ronda y yo ya no debía estar ahí, asi que recogí y marché a casa, satisfecha de un muy buen polvo y una noche maravillosa con mi Amo... 


Me siento la mujer más afortunada del mundo. Gracias, Amo.


Te quiero


 

Idealizar al Amo

Anoche Amo y yo pasamos una noche estupenda.

No es que hiciera mucho que no nos veíamos, apenas un par de días nos separaban de la última vez juntos, pero tenía más ganas de verle de lo normal. Estoy leyendo la novela de un amigo, y me sube la temperatura bastante. No es muy aconsejable leer BDSM en el trabajo, aunque en mi caso, sabiendo que al final de la jornada voy a tener mi dosis de Amo... pues me dejo encender por las páginas y así estoy en la temperatura justa cuando me es requerido.


El caso es que tras la cena (dos buenos entrecots con salsa roquefort y puré de papas casero) le comentaba que tenía una nueva fantasía y que la escribiría en el diario. Y hablando de todo un poco, finalmente, mientras se levanta y va a por una cerveza al congelador, me reprende.

- Me idealizas demasiado.

- Claro (le contesto desde mi sitio, en el suelo), es mi trabajo. Esto es parte del rollo de ser tu sumisa. Que te idealizo. Gracias a eso me mantengo caliente, me masturbo cada día y tengo morbo extra de sobra para calentarte siempre que me lo pidas. Así tienes a tu puta disponible cuándo y como gustas, tu cena preparada con dedicación digna del mejor de los chefs, buena conversación y compañía impecable. Sales ganando.

- Sí. Es verdad, salgo ganando.  

Amo vuelve de la nevera, se coloca detrás de mí y me coge un buen mechón de pelo tirando hacia arriba. Me lo tensa tanto que me levanta hasta que me quedo de rodillas, sin soltar el pelo se lleva mi cabeza a su entrepierna y se restriega con mi pelo. Mientras tira con una mano, con la otra comienza a abofetearme la cara con fuerza. Duele mucho, pero gimo. Me gusta que el Amo me abofetee. 

No parece muy contento con mi reacción y continua cada vez con más fuerza hasta que tras el gemido me sale un au... Repite golpeando mi cara. Intento esconderla entre sus piernas, pero no me deja. Tiene tan tenso mi pelo que me inmoviliza la cabeza. 

Comienzo a llorar. Amo se da por satisfecho con mi reacción y me libera. Se va hacia el asiento mientras se sube la camiseta.

- Haz tu trabajo, puta.

Ya no lloro. Sonrío de medio lado y me incorporo para lamerle los pezones. Siiiii... me encanta.

Amo sigue viendo su película y tomando su cerve fresquita mientras me dedico a darle placer, está satisfecho y me excita ser la artífice de esa sensación.

Amo se lleva mi cabeza hacia sí y me lame la oreja, sin cuidado, babeando y respirando mientras lame con dureza. Sabe que me pone cachondísima que haga eso... tras unos segundos, me susurra.

-Córrete, puta.

 Me dejo llevar por las sensaciones. La excitación de la espera, mi calentamiento de la tarde, el dolor intenso en mis mejillas, la respiración de Amo, su olor y su calor en mi oreja... Estallo en un orgasmo intensísimo que me hace temblar desde la nuca hasta los dedos de los pies.

- Gracias, Amo. - Logro decir tras recuperar el aliento.

- Sigue.

Obedezco y vuelvo a lamerle los pezones, uno con mi lengua el otro con el pulgar previamente salivado.

De fondo, en la película, suena una música divertida, y comienzo a contonear mis caderas al ritmo. Estoy disfrutando como una cría... Amo agarra entonces mi correa, que cuelga por la espalda enganchada al collar, con tranquilidad, noto como la manipula para cogerla en condiciones y me arrea un fuerte correazo en la parte baja de la espalda. Lejos de demostrar dolor, gimo y mientras sigo lamiendo, contoneo el culo pidiendo más. Él responde a mi súplica con tres correazos seguidos en el mismo punto, lo que me saca un aullido de dolor e instintivamente me agacho.

- No te he dicho que pares. Sube, zorra.

Cuando el dolor mitiga, tras un par de segundos, vuelvo a levantarme a reanudar mi trabajo. Amo sigue azotando varias veces mi culo y mi espalda con la correa, el dolor es tan intenso que nuevamente me sacude un temblor desde la nuca. 

-Amo, por favor... Quiero correrme..!

- Córrete.

Volví a estallar, a apretar con fuerza dejando que la excitación se apodere de mi cuerpo, Gimo y lloro de pura tensión. Finalmente el orgasmo pasa y vuelvo a mi trabajo.

- Gracias, Amo.

- Métete mi polla en la boca - Me ordena desabrochándose el pantalón. 

Mi premio, duro y caliente, por fin, me confirma que me he portado como se esperaba de mí, que he sido una buena puta. Ahora voy a llevar al Amo al clímax. Con mi mejor cara de vicio que sé poner abro la boca y sin dejar de mirarlo a los ojos voy aproximándome lentamente a su polla. Finalmente lo pierdo de vista y me concentro en darle todo el placer posible con mi órgano sexual favorito, mi boca de zorra hambrienta.

- Uuuuh... que rico, puta.... No pares, hoy te vas a beber mi leche, zorra de mierda... que sólo sirves para chupar pollas... abre bien esa puta boca... 

Amo sigue insultándome entre gemidos y  movimientos de pelvis, acompasando los míos de arriba a abajo, del glande a la base, profundos, con la lengua, hasta abrir mi garganta.

Finalmente, tras unos minutos deliciosos, se corre dentro. Como siempre tras vaciarse, me mantuve con la boca abierta en espera de la orden.

- Traga, zorra - Obedecí sonriente. Feliz.

Tras componerle el uniforme y colocarle el cinturón seguimos viendo la película tan a gustito hasta que un rato despues, comprueba en el reloj que es hora de marcharme para casa.


En el camino de vuelta, en el coche, no dejaba de darle vueltas... Idealizo demasiado al Amo...? 

Y yo misma me contestaba en voz alta, pero cómo no lo vas a idealizar con lo que has pasado hoy??? 

Si con dos horas a su lado tienes morbo suficiente para mantenerte húmeda semanas enteras!

A ver, soy consciente del ser humano, del hombre, de que es un mortal con sus cosas de mortales... con sus defectos, sus manías, sus cabezonerías y sus torpezas. Y sé que son parte de él. Pero necesito crear a mi Amo en mi cabeza para que activen las endorfinas y las melatoninas esas que hacen que me humedezca y pueda ser feliz. Y sí, para eso tengo que idealizarlo. 

Hablaba antes con unos amigos del tema. Todos los bottoms idealizamos a nuestros tops. Porque el BDSM se basa sobre todo en una excitación mental, en una relación de poder de un ser sobre el otro, lo que requiere de un gran componente imaginativo. Eso no quita que fuera del juego sexual vea a José Ángel como lo que es, un compañero de trabajo al que respeto y quiero hasta niveles preocupantes... como dice él, un paquete con mucho ingenio. Un buen compañero. 

Amo... te voy a idealizar un poquito más... me dejas?












{2364} BOMBAZO !!!

 Si no lo cuento reviento...


AMO Y YO SOMOS LOS PUTOS PROTAGONISTA DE UNA NOVELA!



Hace unos meses una amiga del sótano me comentó que estaba escribiendo una novela de temática BDSM y quería ponerle mi nombre a la protagonista. Evidentemente también pondría el nombre del Amo igual que el del mío. Ambos accedimos, por supuesto. La trama no se parece nada a nuestra relación (ojalá) pero sí que hay toques que se asemejan a nosotros, Ella es de carácter fuerte, tiene que ver con el teatro... El trato dentro de la relación es bastante parecido al nuestro... (se ve que es buena seguidora de mi diario, jeje..) y es muuuuuy zorda... como yo 😏

Está ambientada en Madrid... no en mi pueblecillo, pero así mola más, le da más personalidad.

El caso es que poco a poco la aventura ha ido tomando cuerpo, me iba pasando fragmentos para leer, y cada vez me iba enganchando más a la trama. Cuando la vimos terminada le comenté... y por qué no? A que no hay huevos a publicarla? Su contestación fue:

- Que no? Agárrame el cubata.

Parece ser que la aventura dio fruto y una editorial, Atlantis, se interesó y la va a publicar en breve. Ni qué decir tiene que me he ofrecido gustosamente a ceder mi diario como plataforma para su difusión. 

Sabes lo mejor??? Que nos dedica la novela a la "Familia Sotanera". Seeeeeeh... Qué grande. 


Así que aquí estamos. Aquí va mi aportación a la causa.



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(pincha la imagen para descargar el libro en pdf)

Sinopsis:

José Ángel es un ejecutivo de 46 años que trabaja en una empresa de proyectos creativos. En su vida privada es Amo Kayser, un sádico dominante tutelado por Seuba, un anciano de la vieja guardia a quien admira y odia a partes iguales por haberle marcado un camino con el que no se sentía identificado.

Tras vivir un episodio violento con su anterior sumisa, decide romper con La Catedral, un club BDSM de muy alto nivel, y abandonar todo contacto con el protocolo y la dominación tradicional.

El nuevo José Ángel, sin protocolos y en búsqueda de un nuevo espíritu dominante, encuentra una protectora de mascotas y tras un proceso de subastas muy peculiar, decide adoptar a la sumisa 2364, una zorda masoquista, quien en su vida cotidiana es Laura, carpintera de 43 años.

Una vez que se encuentran, comienza su día a día dentro de la relación D/s en la que los límites, las prácticas sadomasoquistas y el placer por el dolor se ven condicionados por las pasiones internas y el pasado de ambos.


El precio del libro es de 18 Euros.


Para comprarlo pincha AQUÍ


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Bueno. Pues ya está. A leer, señores. Que esto mola mucho. A mi me ha parecido bestial. Tiene su puntito moñas... qué se le va a hacer, pero también es super morboso, muy explícito en las escenas importantes y muy, muy directo. Sin jeribeques ni adornos literarios. Fresca y divertida.

A medida que vayan saliendo más opiniones las iré incluyendo aquí. 


P.D. Vaya por delante el apoyo a las amas, las sumisas, las autoras, las escritoras y las blogueras 😎... Hoy 8 de Marzo. Qué buen día para sacar un libro, coño!

Grandes, Fuertes, Únicas.

Aniversario, látigo

 Madre mía... cuatro años juntos, mi Dueño. Quien me iba a decir a mi... que aquel beso... ains..

Bueno... al lío. Que me pongo moñas.


Hace un mes y pico, Jota, mi bro, me convenció para que pidiese con él un látigo a un artesano que los hacía en FetLife. Tardé en aceptar... no por el dinero, sino por el tremendísimo miedo que le tenía a los bichos esos.  Por otro lado sentía curiosidad, además, me parecía un regalo brutal para mi Amo. Un buen sádico que se precie ha de tener al menos un látigo. Y yo quería que mi Amo pudiese fardar del suyo. 


Así pues, me lié la manta a la cabeza y pedí que me hicieran uno. Quise pedir el corto, para ir probando intensidades, y no empezar con el más duro. Pero al final, se me pasó avisarlo y me vi con que había pedido el de metro y medio. Mierda...

Por suerte, cuando me llegó, vi que el ultimo tramo era simplemente una sola cuerda, así que la desanudé y dejé el remate del trenzado como yo quería en un principio, de un metro. Aun así guardé el tramito de cuerda para añadirlo en un futuro. Volví a guardar el bicho... para dárselo a Amo tras quedarnos solos en el centro.











Cuando Amo abre el paquete, esa misma noche, suelta una carcajada.

- Estás segura que éste regalo es para mí?? Porque me parece que es mas para ti...

- A ver... Es para los dos... Pero te pertenece a ti. Igual que la pala. (Le hice una pala de madera un par de años atrás, con su nombre de Amo tallado).



Cenó la mar de a gusto. Le hice esa noche un chuletón con patatas asadas, sus cervecitas bien frías, y nos pusimos una peli. 

Cuando terminó de cenar, se recostó en la butaca y mientras se subía el jersey del uniforme me ordenó.

- Haz tu trabajo, puta.

Sonreí feliz, me acerqué a su pezón izquierdo y lo lamí suavemente, me humedecí el pulgar y lo llevé al derecho, así él podía seguir disfrutando de la película sin mi cabeza de por medio.

- Joder puta, como echaba esto de menos - Me agarra del pelo y me coloca la cabeza frente a él. Me suelta un guantazo mientras me vocea- Usa bien esa lengua zorra. 

- Si, Amo - contesto con la mirada baja - Lo siento.

Continúo dando pequeños lametazos con la lengua bien humedecida en el pezón. Amo me lleva la cabeza hacia su boca y me susurra a oído:

- Cuántos azotes quieres?

Lo miro con malicia.

- Mil.

- Con el látigo?

Abro mucho los ojos asustada...

- Ah! no no!  Con el látigo uno!!

Me voltea con un empujón y me inclina sobre el mostrador, baja mi pantalón y me azota muy fuerte con las manos. Gimo de puro placer... yo sí que echaba de menos el dolor, Amo mío... no sabes cuánto.

Mete sus dedos en mis dos agujeros y los sacude haciéndome jadear hasta el orgasmo... 

- Amo permiso.....

Amo para de masturbarme. Me agarra del pelo y me lleva a tirones al fondo de la habitación, me empuja contra la pared.

- Cuenta.

De pronto noto como un corte intensísimo en el lado izquierdo de mi culo! El dolor es tan duro que me salió un grito de sorpresa. Dios mío! esto es el látigo???



Amo comienza a sacudirme el culo en varias intensidades. Levanta mi camiseta dejando además descubierta la espalda... mierda.... Siento unas punzadas durísimas, como pinchazos. Duele muchísimo.. intento analizar las sensaciones... Me recuerda a los golpes con la vara... pero en un nivel mucho más intenso y punzante. Mientras él sigue descargando... Grito, lloro... pataleo y hasta me doy la vuelta cada dos o tres sacudidas pidiendo tiempo para respirar... El fresquito de la pared me relaja enormemente la piel castigada. Buscaba cualquier excusa para ganar segundos de tregua...

- Amo... los calcetines... no salen... - Y los empujaba torpemente con los pies para que les costase aun más salir... mi cerebro... animalico.

- Deja los calcetines tranquilos y date la vuelta.

- Si... voy... - Daba un cuarto de vuelta y volvía a colocarme de frente -... no puedo Amo...! no puedo...!

- Date la vuelta ya.

Apenas me colocaba en mi posición, Amo volvía a descargar. Primero suave... luego intenso, por último tan fuerte que me saca un chillido. Me volvía a girar.

-AMOPORFAVOR!! PARAAA! 

- Colocate, puta.

Obedezco con muuucho miedo. No quiero hacerlo... apenas he girado, sin darme tiempo a mentalizarme, suelta uno super fuerte en la parte alta del muslo. Aúllo y me agacho llorando.. Suplico piedad... Pero Amo, con la voz mas tranquila que le he escuchado en mi vida, me vuelve a ordenar que me coloque en condiciones... Veinticinco cuento... Veinticinco ??? ya??? 

- Déjame respirar, Amo, por favor....

- Que te coloques...

- Au... por fav... Ni termine, amo sigue soltando latigazos en mi espalda y grito de pura rabia. 

Vuelvo a girarme y lo miro a los ojos... por favor....

- Sabes qué tienes que decir... 

Mierda... ahora si va en serio. Si digo rojo Amo dejará de golpear... pero ya llevo veintiocho... Me siento tan bien conmigo misma... ole arween! Vamos puta. Aguanta hasta los treinta. Vuelvo a mi posición exponiéndome bien. Toda una declaración de intenciones. Amo acepta el desafío y descarga con tal fuerza que vuelvo a agacharme gritando. 

- El ultimo y ya.... el ultimo Amo... el ultimo.

- Los que tú quieras.

- El último... - digo volviéndome a colocar. 

Amo descarga dos seguidos antes de que me de tiempo siquiera a contarlos. Amo!!! Treinta y uno ????  nooo! Rojo ! Rojo! Rojo! - Me tiro al suelo y rompo a llorar. ¿Por qué cada vez que digo la palabra de seguridad me da la sensación de haberme rendido?

Amo se saca la polla del pantalón y me ordena ir hacia él. Se me corta de golpe el llanto y sonrío triunfante. Mi premio por ser una buena puta. Voy gateando hacia él.

Instrucción: De rodillas, brazos en alto, pulgares húmedos a sus pezones y abro mi boca para recibir.

Amo me hunde la verga en la boca hasta que me corta la respiración y la fuerza un poquito más. Lo mantiene presionado sujetando mi cabeza. Las arcadas no tardan en llegar, pero Amo no afloja. Amo... si sigo así voy a vomitar... le aprieto el pecho con las uñas... no puedo más... me ahogo... 

Amo me suelta. Toso y cojo una bocanada de aire. Vuelvo a chupar acompasada, saco del todo la lengua y lamo la parte baja de la polla mientras me la mantengo dentro de la boca. Justo en ese momento, Amo vuelve a presionar mi cabeza hacia sí, hundiéndose más aún en mi tráquea, me llega el vómito a la boca y vuelvo a forzarlo hacia abajo. No puedo permitirme el lujo de vomitar aqui enmedio y cortarle el rollo. 

Traga, puta, por tu vida.

Amo se da cuenta y suaviza el punto de ahogo... Me agarra del pelo y sacude violentamente mi cabeza. Yo relajo el cuello para facilitarle el movimiento. Se le infla y endurece unos segundos, señal de que está a punto de correrse y se deja llevar. Cuando termina de descargar se separa de mi. Yo mantengo la leche de Amo en mi boca abierta esperando la siguiente orden.

- Bien... qué rico, puta. Traga.

- Gracias - Digo tras relamerme los labios.

Le ayudo a componerse de nuevo el uniforme, me visto yo también y nos volvemos a colocar, el en su butaca, yo en el suelo.

Amo enrolla el látigo y me lo entrega.

- Interesante. Me ha gustado, guárdalo tu, que mi taquilla puede abrirse demasiado fácil y no quiero líos.

- Bien. Pero es tuya eh?

- Si, si... ya. Mía... no?

- Jeje... Aunque lo disfrute yo... - Contesto con malicia.

Amo me acaricia la cabeza y me recuesto ligeramente en su pierna. ¿Que peli estábamos viendo? Ni me acuerdo jajaja!!